Libia. La emperatriz romana
Amada y codiciada por muchos pueblos se ha dejado querer durante largos siglos de invasiones y vaivenes. La agitación histórica parece haber pasado y ahora disfruta de una ansiada calma que nos guiña el ojo desde el Magreb, invitándonos a conocerla, segura de sus encantos y virtudes
Poco se sabe de Libia a priori. Por desconocer, incluso resulta difícil ubicarla correctamente en el norte africano. Se yergue en la zona denominada Magreb y limita con Túnez, Argelia, Níger, Chad, Sudán y Egipto. Su capital es Trípoli, una urbe que se debate entre la tradición que se respira en su laberíntica medina, y la modernidad subyacente en algunos de sus edificios y hoteles. Un lugar perfecto para comenzar a tomar el pulso al país.
Las tinieblas en las que esta nación ha estado envuelta para el turismo en los últimos tiempos parecen haberse disipado, también se ha apaciguado la antigua incertidumbre ante la política del coronel Muammar al-Gadafi. Tras el aperturismo iniciado en 2003, el territorio libio se presenta como un interesante destino para el viajero deseoso de ampliar sus horizontes en este continente.
Leptis Magna, una digna rival de Roma
Si tuviésemos que justificar una visita a Libia bastaría decir que se va a conocer Leptis Magna para que nadie pusiese en duda nuestro proyecto. La que fue y es (ahora abandonada) la ciudad romana más importante de África impresiona tanto que es necesario sentirla, recorrerla y aspirar la Historia que exhala para captar aunque sea por un momento, su magnificencia.
En este museo al aire libre llegaron a vivir cien mil habitantes que contaban con toda la infraestructura necesaria para llevar una existencia cómoda y plena: puerto, mercado, templos, baños, casas, etc. Es de ayuda una visita a la pinacoteca de Leptis donde su guía les ubicará exactamente cada lugar en el plano y podrá ver algunas piezas originales recuperadas en este inmenso yacimiento.
Su maravillosa conservación –el primer asentamiento fue fundado por los fenicios en el siglo VII a.C.– se debe al material empleado (piedra caliza) y a que quedó cubierta por la arena. Su vinculación a Roma durante más de seis siglos propició el origen de una ciudad muy completa y lujosa, cuyo período urbanístico más floreciente tuvo lugar durante el reinado del emperador Lucio Septimio Severo (nacido en ella). El arco triunfal que se divisa a la entrada fue elevado para conmemorar su visita a la urbe.
Una vez seducidos por este increíble presente, sólo quedará recorrer esta gran urbe para descubrir sus construcciones más llamativas, muchas de ellas embellecidas con los materiales traídos de otras partes del Imperio (mármol rosa de Aswan, verde de Argelia, etc). Entre las mejor preservadas y más significativas están: el Foro, el Circo, la Basílica de Severo, los lujosos baños de Adriano –un auténtico centro social– y los de Caza, la Via Colonnata (con más de 20 metros de ancho) y el Teatro (uno de los más antiguos del mundo y el segundo en esplendor tras el de Sabratha). Un paseo al atardecer grabará a fuego el recuerdo de los colores mágicos de sus piedras.
Sabratha, un honroso segundo puesto
Otro excepcional exponente de Tripolitania, Patrimonio Mundial de la Humanidad como la anterior, es Sabratha, a unos 70 kilómetros de Trípoli. Fue fundada por los fenicios en el 146 a.C., de cuya época aún se puede percibir algún rastro arquitectónico casi sepultado por edificaciones de pueblos posteriores. Tras el terremoto del siglo I, la reconstrucción se basó en cánones romanos y la nueva edificación erigida también tendría su impronta: el Foro, el templo de Liber Pater, la Basílica Judicial, el templo de Isis. La auténtica joya de la urbe es el Teatro construido bajo el mandato de Comodo, de piedra rosada y con sus 95 metros de diámetro era el mayor del continente. La fachada tras el escenario es excepcional con tres niveles donde se abren hornacinas y descansan columnas corintias.
El abandono del lugar en el siglo VII, la cercanía al mar y la fragilidad de la arenisca empleada han perjudicado su conservación, y hasta comienzos del siglo XX los arqueólogos italianos no comenzaron su recuperación.
Su posición en la costa invita a darse un chapuzón tras este espejismo que nos regala la Historia.
CÓMO LLEGAR Y MOVERSE
Para realizar la ruta propuesta lo idóneo es viajar hasta Trípoli en avión. Libyan Airlines, la aerolínea nacional, cubre el trayecto Madrid-Trípoli tres días por semana desde 350 Euros. Tel. 902 678 515. Una vez allí contrate excursiones guiadas que serán las que le gestionen los automóviles y permisos para visitar Leptis Magna y Sabratha.
DOCUMENTACIÓN
Es preciso un pasaporte con una validez mínima de 6 meses y un visado expedido por la Embajada de Libia cuyo coste es de 60 Euros. Es aconsejable iniciar los trámites al menos con 20 días de antelación.
Para obtenerlo, un requisito básico es tener traducido el pasaporte al árabe, por lo tanto tendrá que contactar con un traductor jurado para que se lo realice (unos 30 Euros).
Debe tener en cuenta que aquellos documentos con sellos israelíes tienen la entrada prohibida en el país. Puede obtener más información en la embajada y en www.mae.es
MONEDA E IDIOMA
• La moneda de curso legal es el Dinar libio que se divide en 1.000 Dirhams. Se puede cambiar dinero en bancos o cajeros automáticos.
• La lengua oficial es el árabe y los rótulos en calles y carreteras están en este idioma por decreto oficial.
CUÁNDO IR
La mejor época para viajar a este país es durante el otoño ya que las temperaturas son más moderadas y puede realizar, además de la visita a las ciudades romanas, excursiones al desierto.
DÓNDE DORMIR
En Trípoli se encuentran numerosos hoteles que cumplen con creces los cánones occidentales.
• Corinthia Bab Africa Hotel. Las dos torres de este hotel de 5 estrellas se funden con el azul del cielo a sólo unos pasos del mar Mediterráneo. Su atractiva fachada sólo preludia el confort que ofrece en sus habitaciones, cafés y restaurantes. Es perfecto tanto para el viajero de negocios –está dentro del distrito financiero– como para aquel que lo hace por placer, ya que la medina se encuentra en las inmediaciones. Souk Al Thulatha, Al Gadim. Trípoli. Tel. +218 21 335 1990, www.corinthia.com
GASTRONOMÍA
Los platos autóctonos se pueden degustar en las casas de comidas populares o en viviendas particulares. Algunas de las especialidades son: la serba (caldo picante con trozos de cordero), el cuscús con cordero o mero y la usban (salchicha). Pruebe la carne de camello, tierna y sabrosa, las salsas picantes y la deliciosa pastelería a base de miel, dátiles y hojaldre.
• Lonja del pescado. A las afueras de Trípoli, a unos 5 Km. se encuentra este mercado donde se adquiere el género más fresco que se puede imaginar. Pescados y mariscos son vendidos en pequeños puestos a pie de calle y junto a ellos pequeños bares y restaurantes te lo pueden cocinar.
NO PERDERSE
• Leptis Magna. Una ciudad romana mágica que parece cobrar vida con los últimos rayos del sol. El arco de Septimio Severo es impresionante. Dedique tiempo a su Museo.
• Sabratha. Con su magnífica ubicación junto al mar Mediterráneo, invita a darse un chapuzón antes de disfrutar de su increíble Teatro.
• Trípoli. Admirar el arco de Marco Aurelio. Cenar en la lonja de pescado. Visitar su zoco donde adquirir artesanía, joyas y recuerdos.
• Visitar un hammam. Hay que aprovechar la oportunidad de disfrutar de los baños de vapor. Hombres y mujeres asisten en días diferentes.
PARA TOMAR NOTA
• Viajes organizados. La agencia Adonis Travel & Tourism le preparará las excursiones que desee en Libia con la mayor seriedad. Disponen de guías en español. Más inf. en www.adonistravel.com
• No se puede tomar alcohol.
• No es habitual dar propinas.
• El regateo no es tan normal como en otros países árabes.
DIRECCIONES
Embajada de Libia
Pisuerga, 12. Madrid
Tel. 915 635 753