Es imposible resistirse al embrujo de La Serenissima y, además, no queremos hacerlo. A pesar de constituir un destino de todos los tiempos, siempre está de actualidad porque el placer de deslizarse por sus vías en barco y sentir el cloquear del agua nos hará soñar eternamente. Tanto si la conoces como si no, tienes una cuenta pendiente
Todos tendemos a etiquetar y clasificar personas y lugares, es una herramienta útil de organización con la que nuestra mente facilita la asimilación de la información. Dentro de uno de esos conjuntos está el de ciudades románticas donde se engloba, por supuesto, Venecia, al igual que otras como París o Roma. Sin embargo, esta urbe italiana aporta una nota que la diferencia del resto con creces, y son los canales navegables que la peinan y que resultan ser su principal vía de comunicación interna. Escenario de películas como El mercader de Venecia (de Michael Radford) y Casanova (de Lasse Hallström), de obras literarias como Muerte en Venecia de Thomas Mann (y la película homónima dirigida por Luchino Visconti) y de visiones eternas nos ha enamorado incluso antes de conocerla.
Dicen que las primeras imágenes percibidas se quedan en la memoria para siempre, por si fuese verdad os sugiero que entréis por primera vez en la ciudad a bordo de un barco y que os apeeis en el embarcadero de la plaza de San Marcos. Ese primer contacto no deja a nadie indiferente, la magia del lugar invade al paseante a cualquier hora de la jornada. Íntima a primera hora de la mañana, donde los únicos acompañantes son las palomas; vital a mediodía, cuando los turistas se concentran para visitar el Palacio Ducal, la Basílica y el Campanile, y romántica cuando la luz del astro comienza a volverse tenue y las farolas se desperezan de su letargo. Los más noctámbulos hallarán el máximo placer cuando ya los viandantes y demás visitantes de las terrazas se hayan retirado y sólo quede a la puerta de las cafeterías algún camarero fumándose un pitillo. Es un momento perfecto para pasear y dejarse llevar por callejones y vericuetos, para descubrir una Venecia que duerme, se recupera de la frenética actividad del día y vuelve a ser ella misma. La sonrisa de los venecianos descansa en el cajón de la mesilla de noche hasta el día siguiente y se impone la rutina familiar que todos vivimos en nuestros lugares de origen. Los autóctonos son gente sencilla, pero conscientes del poder de atracción y de los rasgos diferenciales de su hábitat, agradecidos con el turismo y felices de recibirlo durante todas las épocas del año. Durante la Biennale y los famosos carnavales la ciudad alcanza su máximo esplendor y sus fantásticos disfraces intentan competir con la belleza innata del entorno. Si es la primera vez que visitas Venecia te vamos a ofrecer un itinerario con el que extraerás el máximo partido a tu fin de semana o puente, que suelen ser los momentos más recurridos por los españoles para acercarse a esta joya. Si ya la conoces, sólo una recomendación, deslízate por los lugares menos turísticos y piérdete por los canales porque los ejemplos de vida cotidiana mezclados con la arquitectura te harán sentir que formas parte de ello. Y dedica tiempo a los museos, te sorprenderán auténticas maravillas de las que no te percataste la última vez por querer abarcar demasiado.
Venecia para principiantes
Una primera jornada en la Serenissima podría centrarse en realizar un recorrido que fuese desde el barrio (o sestiere) de San Marcos hasta el puente Rialto, en San Polo. Como hemos comentado, el primero concentra obras y monumentos artísticos suficientes para dedicarle toda la mañana. Los datos de arte y arquitectura los dejaremos para los guías, aquí te contaremos historias y anécdotas, como que la torre dell’Orologio se construyó para mostrar a los marineros las fases de la luna y el zodíaco. En la basílica de San Marcos se encuentra el cuerpo del apóstol, que fue sustraído de su sepulcro de Alejandría (por ello también es un importante punto de peregrinación). El tercer vértice de este triángulo es el Palazzo Ducale, el representante del gótico más elevado de la ciudad (su fachada oriental es impresionante, mármol rosa de Verona, piedra de Istria...), nació con vocación de ser la residencia del dogo pero más tarde se convirtió en palacio de Justicia. De sus celdas escapó el célebre Giacomo Casanova. En la parte posterior se encuentra el Ponte dei Suspiri que tomó este nombre dados los lamentos que los reos lanzaban al aire cuando lo cruzaban en dirección al tribunal. En ninguna imagen puede faltar tampoco el Campanile di San Marco que con sus casi cien metros es difícil de integrar en las instantáneas al completo. Coronándolo está el arcángel San Gabriel que, en forma de veleta, marca la dirección del viento. Al otro lado de la laguna no deje de observar la silueta de San Giorgio Maggiore, una bellísima iglesia diseñada por Palladio.
Tras haber disfrutado de la atmósfera de San Marco llega el momento de estirar las piernas por callejuelas que le conducirán entre tiendas, palacetes, iglesias y mucha gente hasta el antaño barrio financiero de Rialto, donde el puente y el mercado son su principal foco de atracción. El estético arco que cruza el Gran Canal fue el único paso a pie hasta que construyeron, en 1854, el de la Accademia. Tras cruzar entre el gentío y disfrutar de la vista del canal no hay nada como perderse entre los puestos del mercado, ya sea en los tenderetes de fruta, pescados o carnes para palpar la cotidianeidad de la ciudad.
Si la vuelta desde aquí a San Marco se realiza en vaporetti por el Gran Canal, de la que Philippe de Commines (un diplomático francés del siglo XV) dijo que era la calle más hermosa del mundo, tendrán la oportunidad de disfrutar de las maravillosas fachadas de decenas de palacios al igual que si se toma la dirección opuesta. Cada uno de ellos está cargado de historias, palacios como el de Farsetti y el de Loredan, que habitó Elena Corner Psicopia (1646-1684), la primera fémina graduada en Filosofía en la Universidad de Padua; el palacio Barzizza, el Grimani del que José María Álvarez habla de sus excesos en un poema (“el Cardenal Grimani ofrecía fiestas/ a las que más de mil góndolas llevaban invitados,/ de los pasteles salían pájaros y cortesanas”) o la doble mansión Giustinian, donde Wagner escribió el segundo acto de Tristán e Isolda y empezó a trabajar en Parsifal. El camino sigue por el palacete Grassi y Ca' Rezzonico, donde vivió el poeta Robert Browning; el Barbaro, formado por dos palacios juntos, uno del siglo XV y otro del XVII, construido para instalar una sala de baile. De mármol multicolor es el bellísimo Darío, que habitó el poeta Henry de Régnier a finales del siglo XIX,y arrastra un trágico pasado ya que todos los propietarios han muerto en su interior. El último en 1992, cuando se suicidó un industrial italiano. Y también está Ca' Grande, diseñada por Sansovino y considerada la más bella de sus mansiones. Decenas de joyas más se asoman al Gran Canal cuyas fachadas ornamentadas y bella arquitectura nunca nos cansaremos de observar. Muchos de ellos se han convertido en museos y galerías de arte, lo que nos da la oportunidad de visitar su interior. No desaproveches la ocasión.
Segundo día en la Serenissima
Además de los dos distritos mencionados (San Polo y San Marco) Venecia nos ofrece otros sestieres como Cannaregio, Castello, Dorsoduro, Giudecca y Santa Croce, lugares cargados de encanto, historia y cultura. La segunda jornada, y ya con los deberes cumplidos, se disfruta casi más que la primera. En función de nuestros gustos nos podremos decidir por actividades culturales visitando: la pequeña iglesia de San Sebastiano, la Scuola Grande dei Carmini (con obras de Tiepolo), la Scuola Grande di San Rocco (con las paredes cubiertas de Tintoretto), Santa María Gloriosa dei Frari (y su fantástico retablo de Giovanni Bellini), Ca’ Rezzonico (ya mencionado, permite visitas y alberga el museo del Settecento Veneziano), Santo Stefano (iglesia con un increíble interior gótico), Gallerie dell’Accademia (con la mayor colección de pintura veneciana del mundo), iglesia de Santa Maria de la Sallute, Santa Maria dei Miracoli (con sus mármoles multicolores) y la basílica de Santi Giovanni e Paolo, conocida como el Panteón de Venecia ya que alberga los monumentos funerarios de más de veinte dux.
El arte además de estar en el interior también sorprende en la calle. Basta un paseo por el Gran Canal a bordo de un vaporetti para reconocer que la ciudad es un auténtico museo al aire libre, donde las fachadas de los edificios que se asoman al agua se subliman con las brumas. También ofrecen maravillosas estampas las numerosísimas placitas que invitan al visitante a apaciguarse. Unos minutos sentados en algún banco le servirán para intuir la vida que subyace más allá del turismo. Especialmente encantadoras son el campo dei Mori (antiguo lugar de encuentro de mercaderes); el de Santa Marguerita (pruebe los helados en Causin); el Santo Stefano, donde a principios del siglo XIX se celebraban corridas de toros; el de Santa María Formosa, con su aspecto típico veneciano y sus agradables cafés. Tampoco podemos olvidar el Campo Santi Giovanni e Paolo con la estatua de Colleoni en el centro presidiendo el entorno.
Aunque monumentalmente Venecia merece mucho la pena, dedique tiempo a sí mismo y a fusionarse con el entorno, a observar y disfrutar de esta urbe mágica.
CÓMO LLEGAR Y MOVERSE
La forma más rápida de llegar a Venecia es en avión. El aeropuerto más cercano es el de Marco Polo (a unos 10 km de la ciudad), en la orilla septentrional de la laguna. Desde Madrid se tarda unas 2 horas y 20 minutos, mientras que desde Barcelona es poco más de hora y media. Algunas compañías que vuelan hasta allí son Vueling, www.vueling.es; Iberia, Tel. 902 400 500, www.iberia.com y Alitalia, www.alitalia.com
Desde el aeropuerto se puede tomar un taxi acuático, aunque es el medio más caro (unos 100 Euros). Tel. +39 041 541 5084. También existe un servicio diario en barco que conduce a distintas zonas de la urbe, www.alilaguna.com
Otra opción es en autobús hasta Piazzale Roma (Bus ATVO, www.atvo.it y ACTV, www.actv.it) o en tren.
DOCUMENTACIÓN Y MONEDA
Los ciudadanos de la UE sólo precisan el DNI en vigor. La moneda es el Euro.
DÓNDE ALOJARSE • Hotel Ca’Pisani. Establecimiento de diseño con un estilo minimalista de inspiración Art Déco. Idóneo para los que huyen de ambientes pomposos. Dorsoduro 979. Tel. +39 041 240 1411, www.capisanihotel.it • Hotel Cipriani. Uno de los alojamientos más elegantes, con vistas a la plaza de San Marcos. El escenario perfecto para una estancia romántica. Giudecca 10. Tel. + 39 041 520 7744, www.hotelcipriani.com • Novecento. Moderno y con sorprendentes detalles como los baños diseñados por Philippe Starck. El diseñador Fortuny inspiró parte de la decoración que combina lo antiguo y lo más novedoso. Del Dose, Campo San Maurizio. San Marco. Tel. +39 041 241 3765, www.locandanovecento.it • Istituto Canossiano. Convento de monjas que funciona como residencia de estudiantes, pero que en periodos vacacionales alquila habitaciones. Fondamenta de le Romite, 1323. Dorsoduro. Tel. +39 041 240 9711, www.collegiocanossave.it QUÉ COMER
Son muchos los viajeros reincidentes en Venecia que se quejan de la pérdida de calidad de los restaurantes de la ciudad, aunque si se visita por primera vez este hecho no se percibirá. Entre los platos más típicos o que gozan de mejor calado están la polenta de maíz (comida tradicional desde el siglo XVII), los risotti (con verduras o marisco) y la pasta, cómo no, la más propia de allí es la pasta e fagioli –guiso de pasta y judías secas– y bigoli in salsa –espaguetis con anchoas o sardinas–. Para acompañar las comidas todos conocemos la calidad de los vinos italianos, los del Véneto son estupendos. Si le ofrecen un’ombra se refieren a una copa de vino (se suelen tomar en los bàcari o pequeñas bodegas). A la hora del aperitivo lo habitual son los spritz (vino, agua gaseosa y un poquito de licor).
El tema de los cafés merece también una mención por su calidad, ya que hay que tener muy claras las distinciones. El más intenso es el caffè o espresso; uno cortado sería un caffè macchiato; con cognac o grapa (el que llamamos carajillo) allí sería un caffè corretto, también estaría el lungo o americano (grande y aguado) y el famoso cappuccino.
DÓNDE COMER O TOMAR ALGO
En Venecia se distinguen diversos tipos de locales: bàcari (bodeguilla donde tomar un vino y un aperitivo), osterie (tabernas antiguas donde se sirven platos caseros), trattorie (restaurantes italianos familiares), ristoranti (típicos de mesa y mantel donde es conveniente cierta etiqueta) y, por último, enoteche, bares y gelaterie que siguen el mismo concepto que en España. • Cantina do Mori. Pequeño y con mucha solera. Perfecto para tomar algo rápido en el mercado de Rialto. Sa Polo, 429. Tel. +39 041 522 5401 • Vini da Gigio. Cocina tradicional veneciana con vistas al canal. Cannaregio, 3628. Tel. +39 041 528 5140, www.vinidagigio.com • Alle Testiere. Ambiente tradicional y buena mesa. Castello 5801. Tel. +39 041 522 7220, www.osterialletestiere.it • Caffe Florian. No necesita presentación. Imprescindible. Piazza San Marco. Tel. +39 041 520 5641, www.caffeflorian.com • Bar Gabiano. Un buen lugar donde relajarse con un cóctel en la mano. Situado junto a la piscina del hotel Cipriani y con música en directo. Gran variedad de bebidas, desde el Bellini hasta el Buona Notte (dados de limón, azúcar, vodka, zumo de arándanos, jengibre y un toque de tónica) creado por George Clooney tras su estancia en la Bienal. www.hotelcipriani.com
COMPRAS
Adquirir algún recuerdo es una tentación muy fuerte en Venecia. Son buenas opciones las máscaras de carnaval, el cristal de Murano, las zapatillas de terciopelo bordadas, camisetas de gondolero o cualquier producto gastronómico italiano.
LECTURA PARA TOMAR NOTA
Recientemente se ha publicado la novela autobiográfica Mil días en Venecia, escrita por la norteamericana Marlena de Blasi y editada por Martínez Roca. Puede ser una buena introducción a esta romántica ciudad.
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