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Es imposible resistirse al embrujo de La Serenissima y, además, no queremos hacerlo. A pesar de constituir un destino de todos los tiempos, siempre está de actualidad porque el placer de deslizarse por sus vías en barco y sentir el cloquear del agua nos hará soñar eternamente. Tanto si la conoces como si no, tienes una cuenta pendiente
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