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CATALUÑA. Terres de l'Ebre

Recorreremos una Vía Verde pedaleando entre viaductos o cabalgando por campos de frutales. Disfrutaremos de las oníricas Coves Meravelles y de la gastronomía, siempre acompañados de vinos de primera categoría. Y aún nos esperan más sorpresas: Tortosa, Picasso en Horta de Sant Joan o un paseo en canoa por el Ebro.

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  • Guía práctica
  • Reportaje
Terres de l´Ebre. El maridaje de la Naturaleza con la Historia

Recorreremos una Vía Verde pedaleando entre viaductos o cabalgando a lomos de caballos por campos de frutales. Disfrutaremos de las oníricas Coves Meravelles y  de la gastronomía de la zona, siempre acompañados de vinos de primera categoría. Y aún nos esperan más sorpresas: el casco histórico de Tortosa, el encuentro con Picasso en Horta de Sant Joan o un agradable paseo en canoa por el cauce del río Ebro. Por Jordi Jofré

Durante nuestra escapada por Terres de l´Ebre nos vamos a deleitar con una variedad que satisfará a paladares muy diferentes. El punto fuerte y con lo que más hemos disfrutado ha sido con la bici y la canoa. Pedaleando por la Vía Verde de la Terra Alta –o cabalgando para los que prefieran el traqueteo de los caballos–, de poca dificultad y agradable, hemos redescubierto el placer de transitar por estas antiguas líneas férreas plagadas de túneles y parajes naturales con encanto. Y luego el río, el Ebro. Sus aguas tranquilas, los pájaros que te sobrevuelan, remar hasta una pequeña isla o vislumbrar la figura del castillo Miravet recortada por la niebla… una experiencia tan relajante como divertida. No piensen que el plan de viaje se reduce a esto.

La Historia nos acompañará en todo momento, ya sea con las andanzas de los templarios, las batallas de la Guerra Civil, la genialidades de Picasso o el catálogo de diferentes épocas que supone Tortosa. Bajo tierra nos esperan las llamativas formaciones de unas cuevas bautizadas con gran acierto como Meravelles –maravillas–; y, cómo no, ya en la superficie, entre tanto viñedo es casi obligatorio visitar una bodega y degustar así alguno de los caldos de la zona que maridan estupendamente con las recetas que dan fama a la gastronomía de Terres de l´Ebre.

Bicis, trincheras, vinos y montañas

Pedalear por un remanso de paz, esa es la mejor definición de la Vía Verde de la Terra Alta que recorrimos. Este hecho contrasta de manera llamativa con la historia de la antigua línea ferroviaria, una acumulación de dificultades, fracasos y desgracias. De hecho, aunque estuvo en funcionamiento, nunca se pudo ver finalizada al completo. Durante la Guerra Civil, período donde se avanzó de manera importante en su desarrollo, jugó un papel logístico relevante en la Batalla del Ebro. En 1973 un derrumbamiento puso final a su ajetreada existencia.

Pero resucitó, esta vez como una vía verde. Si nunca han probado el sabor de estos caminos aquí encontrarán una buena oportunidad para descubrirlos. Partiendo de Arnes, uno va atravesando túneles –tantos que se pierde la cuenta– y viaductos de aires romanos que conectan espacios naturales a veces de morfologías bien diferentes. Montañas, quebradas, pinares y almendros serán los compañeros en un viaje que discurre en gran medida junto al río Canaletes. Se descubren estaciones abandonadas, antiguas trincheras, una ermita a lo lejos… Paradas casi obligatorias son la de Bot –para el aprovisionamiento, es decir, bocata y cantimplora llena– y la de La Fontcalda –por su singularidad–. Esta última resulta encantadora y, cuando el tiempo invita a ello, uno se puede dar un remojón en su zona de baños. Una vez descansados y fresquitos, se toma de nuevo la bici para emprender el último tramo que conduce hasta El Pinell de Brai. En total son 23 km de escasa dificultad –salvo momentos muy puntuales– por un paisaje cárstico bastante agradable que permiten disfrutar de manera sana y agradable.

Al finalizar, con el hambre propia de una mañana de ejercicio, será el momento de disfrutar de la gastronomía de la zona que también regala bastantes alegrías. Gandesa puede ser una buena opción ya que allí, aparte de buenos restaurantes, encontrará varias bodegas donde ilustrarse y aprender un poco más sobre la cultura vitivinícola.

El señor de los anillos del Ebro

El plan de la segunda jornada era conocer el Ebro de primera mano y qué mejor que hacerlo en piragua. No se preocupen si no han practicado este deporte. El que ahora escribe, que no ha nacido con un remo bajo el brazo precisamente, se subió con más vergüenza que miedo y, tras un par de zarandeos propios de la inexperiencia, enseguida se acomodó al invento.

Pues bien, una densa niebla reinaba en la mañana. Aquello, que podría parecer incómodo o poco propicio, se convirtió en un elemento sugerente para la experiencia. Las nubes estaban ya comenzando a levantar el vuelo y, de repente, asomó la figura del castillo de Miravet en lo alto de su emplazamiento. La imagen era más propia de la Tierra Media que de Tarragona y casi nos pareció ver a Gandalf y compañía oteando el horizonte. Una vez recuperados del momento alucinógeno y como las aguas del Ebro son muy tranquilas, tuvimos tiempo para comentar el bagaje de la fortaleza. Si ésta tuviese que presentar un currículo, tal y como hacen algunos ingenieros ahora desesperados por la falta de trabajo, se olvidaría conscientemente de algunos de sus méritos. Y es que, desde ahí arriba, se controla el entorno de maravilla. Así lo entendieron primero íberos, romanos y templarios, y allí también se tomaron decisiones importantes durante unas cuantas guerras: la de los Segadores, las Carlistas, la de Sucesión…  Una vez más podríamos hablar también de otra contienda, la Guerra Civil que aparece por doquier en estos lares. Unas cuantas paladas más adelante se puede reconocer un pequeño saliente en la parte superior del desfiladero donde quedaron atrapados un grupo de republicanos que sólo tenía dos posibilidades: o saltar al río o hacer frente a los nacionales…

No queremos que se nos ponga mal cuerpo, así que mejor pensar en todas las virtudes que nos deparó el paseo. Deben saber que es un recorrido tranquilo y sosegado. Ruidos pocos, tan solo los remos contra el agua y los pájaros sobrevolando por el cielo. Lo de las aves es muy reseñable, por su número y belleza. Es de esos momentos, ayudado por la calma de la atmósfera, en los que te da por pensar en la libertad que da las alas… Y sigues remando… Después te acercas a un recodo del río donde la vegetación se asemeja a la de los manglares; más tarde descubres una pequeña isla tapizada con árboles frutales y donde una antigua barca espera varada para cruzar un tractor; ese puede ser el punto de partida para la inevitable carrera que disputarás con un compañero donde lo importante, por supuesto, es ganar. En fin, relajante, divertido y recomendable sin ninguna duda.

Como todavía seguíamos un poco alucinados por el influjo tolkieniano, después de comer –sí, es que aquí hay que buscar cualquier excusa para volver a disfrutar de las recetas autóctonas– decidimos adentramos en las profundidades de Moria. Como nos quedaban un tanto lejos optamos por las Coves Meravelles que dan menos miedo, resultan casi igual de sorprendentes y son un poco más civilizadas. Allí nos esperaban –suponemos que después de tantos años seguirán cuando ustedes vayan– columnas, estalactitas, macarrones y banderas que jugaban con sus gotas de agua en los extremos a ver si conseguían igualar la belleza de las más extravagantes de todas las formaciones: las excéntricas, las reinas de la gravedad cero. Terminamos la visita de las cuevas y el grupo se dividió. Los más aventureros partieron en busca de sus corceles –apalabrados anteriormente con alguna de las muchas empresas de turismo activo de la zona– para recorrer otro tramo de la vía verde. El resto ya habíamos tenido suficientes emociones por el momento y optamos por disfrutar de otro tipos de tentaciones más sosegadas: la Historia y el patrimonio cultural.

La historia de un río

La idiosincrasia de Terres de l´Ebre se halla inevitablemente ligada al curso del gran río que corona su nombre. El fluir de sus aguas son como los capítulos de la Historia que se van renovando y atrayendo en cada época a nuevos protagonistas. En abrigos y cuevas podemos aún deleitarnos con las pinturas rupestres que quedaron plasmadas para la posteridad, así como con los vestigios del pueblo íbero. Por supuesto, los que quieran profundizar en estos temas encontrarán sus respectivos centro de interpretación.
Quizás prefieran decantarse por las rutas donde los protagonistas son las torres y fortalezas. Algunas de ellas nos hablan de piratas, otras de míticas órdenes como la de los templarios o de los tan hospitalarios como beligerantes de Malta, incluso aquellas que marcaron un punto de inflexión en la trayectoria de Cataluña. Museos, arquitectura militar o religiosa, salas de exposiciones o la tradición artesana son sólo algunos de los ejemplos con los que podremos ilustrarnos para calmar las agujetas de la bici, la piragua y los caballos.
Como hay mucho que ver y la escapada no es eterna, no queda más remedio que seleccionar. Nuestra opción: Horta de Sant Joan y Tortosa. El primero de ellos, mucho más recatado y sencillo, cuenta con tres virtudes significativas: la atmósfera de las callejuelas de su casco medieval, su influencia en Picasso (ver recuadro) y una remesa de construcciones notorias con el convento de Sant Salvador a la cabeza.

Tortosa, por su parte, es capital de la comarca del Baix Ebre y sus dimensiones son acordes a este hecho. Sus aires de ciudad no deberían ser un impedimento para la visita ya que esconde un patrimonio tan sorprendente como interesante. Empezando por el Castillo de la Suda, la Catedral o los Reales Colegios, hasta el deambular por la añeja judería que todavía conserva la atmósfera y angostura propia de este tipo de barrios. Y siempre con el río como testigo, fuente de vida, batallas e inspiración para todos esos artistas que quedaron marcados por las Terres de l´Ebre.
CÓMO LLEGAR
Si accede en coche, puede tomar como referencia la AP7 y la C12, conocida como el Eje del Ebro. Por otra parte, la N420 comunica con Zaragoza vía Teruel. Otra opción es acceder en tren, Renfe, Tel. 902 320 320, www.renfe.com, ya sea a través de las líneas regionales o el AVE (estación Camp de Tarragona). Finalmente, recordarles la posibilidad de llegar al aeropuerto de Reus que se halla relativamente cercano a la zona.

DÓNDE DORMIR
• Hotel Les Capçades. Tranquilidad y buenos servicios son las dos tarjetas de visita de este establecimiento. Las habitaciones cuentan con hidromasaje, terraza y algunas de ellas con jardín privado. Además, cabe destacar la piscina climatizada y sus vistas. Av. Generalitat, 19-21. Horta de Sant Joan. Tel. 977 435 555, www.hotellescapcades.com
• Hotel Vilar Rural d´Arnes. Rodeado de campos de olivos y de viñas, las estancias se distribuyen asemejando la estructura de un pequeño pueblo. Cabe destacar todas las posibilidades que brindan para las escapadas en familia gracias a su piscina y parque infantil, huerto, granja zonas verdes. Camí del port s/n. Arnes. Tel. 977 435 737, www.vilarsrurals.com/vrarnes
• Hotel Berenguer IV. Ubicado en el centro de la población, se trata de un cómodo alojamiento urbano ideal para descubrir la ciudad.  Despuig, 36. Tortosa. Tel. 977 449 580, www.hotelberenguer.com

GASTRONOMÍA
Calidad y variedad son las dos premisas de la cocina de Terres de l´Ebre. Mar y montaña se conjugan para ofrecer al viajero platos esmerados y sabrosos. Embutidos, pescados y la huerta son los protagonistas, sin olvidar a los vinos y el omnipresente aceite. Disfrute de recetas como el arroz a banda, la escalibada, brochetas de langostinos u otros con más contundencia como las carnes de caza.

DÓNDE COMER
• Restaurante Piqué. Ubicado en el hotel homónimo, ofrece en sus amplios salones todo tipo de platos, pero con una mención especial al ternasco. Av. Catalunya 68. Gandesa. Tel. 977 420 068, www.hotelpique.com
• Restaurante Can Barrina. Una buena idea para disfrutar de la cocina catalana tradicional. A pesar de hallarse en el interior, ofrecen pescados frescos (comprados en la lonja de Sant Carles de la Ràpita). Santa Madrona, 27. Arnes. Tel. 977 435 137, www.canbarrina.net
• Restaurante Pepo. La sencillez del local puede despistar ya que sus recetas son estupendas. Muy recomendables la coca de escalibada y el cordero a la parrilla. Piscines, 1. Benifallet. Tel. 977 462 200, www.restaurantpepo.com
• Restaurante La Torreta de Remolins. Su menú degustación, con un precio de 30 Euros, no pasa desapercibido. David Ferrando, 4. Tortosa. Tel. 977 441 893, www.latorretaderemolins.com

VÍA VERDE DE LA TERRA ALTA
Este agradable itinerario, que también tiene un tramo perteneciente a la comarca del Baix Ebre, transcurre entre las estaciones de Arnes-Lledó y El Pinell de Brai. En su recorrido, además, se pasa por Horta de Sant Joan, Bot y Prat de Comte. Es muy recomendable por su sencillez, paisajes y accesibilidad.

AL AIRE LIBRE
• Beni Emocions ofrece sus servicios para disfrutar del Ebro en piragua y canoa. Además, cuentan con interesantes paquetes turísticos donde se combinan varias actividades. Tel. 619 334 384, www.beniemocions.cat
• Centro Hípico Equi Natur. Ofrecen salidas a caballo de distinta duración, desde una hora hasta un fin de semana completo. Xerta. Tel. 606 835 984
• Bicisports Aubanell te facilita toda la logística necesaria para sacarle el máximo partido a la Vía Verde de la Terra Alta: recogida, guía, asistencia y material de la mano de profesionales y enamorados de la zona. Mestre Joan Garde, 5. Gandesa. Tel. 977 420 550, www.bttterraalta.com
• Cruceros por el Delta. Una manera cómoda de descubrir muchas de las virtudes del Delta. Disfruta así de islas, lagunas y de la desembocadura. Tel. 977 480 128, www.creuers-delta-ebre.com

DIRECCIONES
Patronat de Turisme de la Diputació de Tarragona
Tel. 977 444 447

www.terresdelebre.travel
www.catalunya.com


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