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CAMINO DE SANTIAGO EN NAVARRA


El arte, la cultura, las experiencias personales, la convivencia... El Camino de Santiago es más que un itinerario. A su paso por Navarra, donde confluyen dos de las rutas que enlazan con Europa, su legado es de los que impresionan.

Revista Viajeros (hemeroteca, abril 2012)

Pocos fenómenos se conocen que hayan tenido la trascendencia cultural del Camino de Santiago. En términos de movilización humana, de dispersión de distintas filosofías de vida, de extensión de una visión del arte y de la concepción cristiana del mundo, la peregrinación desde los lugares más remotos a Santiago de Compostela es un hecho único que ha perdurado a través de los siglos con una actualidad y una viveza sorprendentes. En esta ocasión les proponemos descubrir uno de los tramos más atractivos del Camino de Santiago, el que surca la Comunidad Foral de Navarra desde el norte fronterizo con Francia, y desde el este, por la ruta que viene de Aragón. 

Puerta desde Europa

Una de las rutas más utilizadas por los peregrinos que venían desde Francia rumbo a Santiago es la que entra en Navarra por Valcarlos y continúa por los valles de Erro y Esteribar hasta descender a Pamplona. Se trata sin duda de un tramo que llama la atención de muchos caminantes, no sólo por la belleza de sus paisajes –altas montañas tapizadas de húmedos bosques de hoja caduca, escarpados desfiladeros– sino por la carga mítica de unos lugares que aparecen en páginas históricas y literarias. Si Luzaide (Valcarlos) significa “el largo camino”, el nombre castellano hace referencia al lugar donde las tropas de Carlomagno fueron derrotadas por los guerreros vascones allá por el 778. Aquella batalla, la de Roncesvalles, es la que figura a través de las más crudas descripciones en la “Canción de Roldán”, el famoso cantar de gesta medieval que relata la muerte del héroe fiel a Carlomagno. Un monumento en el puerto de Ibañeta recuerda el fragor y la tristeza de esta contienda.


Al descender hacia el sur nos recibe Roncesvalles, un punto importante del Camino debido a la Colegiata de Santa María, construida entre los siglos XII y XIII para atender a los peregrinos. A caballo entre centro religioso y hospital, en el conjunto destaca la iglesia colegial de Santa María, un bello ejemplo del gótico francés, con sus bóvedas de crucería y su torre con aspecto de fortaleza. Destacan también la talla gótica de Santa María de Roncesvalles, ricamente adornada, y el claustro cisterciense levantado tras el derrumbamiento del anterior en 1600. La capilla del Sancti Spiritus, llamada también silo de Carlomagno y donde se dice que Roldán clavó su espada Durandarte al ser derrotado, es otro lugar interesante, al igual que la iglesia de Santiago, que recuperó la campana de una antigua ermita cuyos tañidos guiaban a los peregrinos cuando las densas nieblas del valle les hacían dudar y se sentían perdidos.

Pamplona

El Camino de Santiago entra en Pamplona cruzando el puente de la Magdalena sobre el río Arga, y se interna en la Navarrería, el núcleo de la ciudad, una vez pasado el portal de Francia o Zumalacárregui. No muy lejos, avistamos la catedral de Santa María la Real, de traza gótica aunque con fachada del neoclásico Ventura Rodríguez. En su interior, el claustro bien conservado y el mausoleo dedicado a reyes medievales con nombres de leyenda nos invitan a olvidarnos del siglo XXI. Ya en el casco antiguo, se puede elegir entre seguir el recorrido de los encierros de San Fermín y reconocer los recodos que tantas veces hemos visto aunque fuera a distancia, o por un itinerario más monumental con parada en San Nicolás (s. XII), San Saturnino (románica), el barroco del Ayuntamiento, el gótico civil de la Cámara de Comptos, o los palacios de la calle Mayor y Zapatería. Quienes quieran disfrutar de un parque con sabor histórico, deberán dirigir sus pasos a la Ciudadela, el fuerte con forma de estrella construido por Felipe II que se ha convertido en uno de los emblemas de la ciudad.

El Camino, desde Aragón

Hay otra ruta, la que llega a España por el Pirineo de Huesca, que traza una línea por Navarra entrando desde el este, en su confluencia con Zaragoza. Las primeras poblaciones que nos saludan si optamos por esta vía son Yesa, Javier y Sangüesa. El núcleo de Yesa, que da nombre a un embalse conocido también como “mar del Pirineo”, es un buen punto de referencia para acercarse al Monasterio de Leire. El conjunto, prerrománico, sobrio, hermético a la hora de desvelar sus secretos de piedra, representa a la perfección el concepto de austeridad monástica. Las visitas a este lugar están justificadas: no sólo es tumba de los primeros reyes de Navarra, sino que es un ejemplo vivo de arqueología medieval, ya que desde su cripta de bajos capiteles del siglo XI, a las naves románicas y gótica de su iglesia, el Monasterio de Leire nos da lecciones artísticas a golpes de belleza sin estridencias. No muy lejos se alza majestuoso el Castillo de Javier, la imagen soñada de todas las fortalezas medievales, con su cresta almenada y su típica torre del homenaje, que se precia de ser la cuna del patrón de Navarra, San Francisco Javier.

Una parada obligada en este tramo del Camino es Sangüesa, ciudad de importante patrimonio artístico que toma cuerpo en la iglesia de Santa María la Real, con una de esas portadas en la que románico y gótico se armonizan en un conjunto escultórico  que nos deja boquiabiertos. Además, la iglesia gótica de San Salvador, la de Santiago el Mayor o los conventos de San Francisco de Asís y de Nuestra Señora del Carmen, completan, junto a palacios como el del Príncipe de Viana o los Marqueses de Vallesantoro, el escaparate monumental de Sangüesa.

De peregrinación por Tierra Estella

La comarca de Tierra Estella abarca la última etapa del Camino de Santiago a su paso por Navarra. La primera población que encontramos es Eunate, donde lo más interesante es visitar la iglesia románica de Santa María, cuya construcción adornan dos leyendas: una la atribuye a los templarios, y la otra, a la caridad de la reina Sancha con los peregrinos. En el exterior, la espadaña que servía de referencia luminosa a los caminantes vigila el cementerio donde tantos peregrinos fueron enterrados junto a sus conchas.

En Puente la Reina (imagen superior) confluyen las dos vías compostelanas de las que venimos hablando, la de Roncesvalles y la de Somport (Huesca), por lo que no es de extrañar que esta población le deba gran parte de su crecimiento al tránsito de la ruta xacobea. En Puente la Reina de alguna forma todo hace referencia al Camino de Santiago: el antiguo hospital de peregrinos, la iglesia del Crucifijo levantada por los templarios, la iglesia de Santiago, con su portada mozárabe, el puente sobre el río Arga que facilitaba el paso a los peregrinos... 

Y de nuevo en el Camino nos encontramos con Estella, una de las ciudades monumentales de Navarra que más casas nobles y palacios alberga. Entre sus edificios destacan sin duda la iglesia de San Pedro de la Rúa, con un bello claustro del siglo XII, y el Palacio de los Reyes de Navarra, uno de los pocos ejemplos del románico civil. No faltan en Estella otras iglesias y conventos muy notables, pero es su casco medieval, engalanado en el mes de julio para celebrar la semana medieval coincidiendo con la fiesta xacobea, el que más cautiva al visitante con su ambiente callejero. De camino a Los Arcos podemos detenernos en el Monasterio de Irache, un conjunto monumental que abarca distintos estilos y épocas, y que en su día fue sede de una Universidad. Después de saciar la sed en la fuente de Bodegas Irache, por cuyos caños mana agua y vino, nos dirigimos al casco medieval de Los Arcos, que además de conservar algunas puertas de las antiguas murallas, guarda la iglesia de Santa María, un bello ejemplo del plateresco navarro.

Y de iglesia en iglesia, la siguiente parada del Camino nos muestra una auténtica joya del románico, el templo del Santo Sepulcro de Torres del Río, que antaño servía de linterna a los peregrinos. Por fin llegamos a Viana, donde despedimos la etapa navarra del Camino de Santiago. Allí, la ciudad vieja recogida por las murallas, las monumentales iglesias de Santa María y de San Pedro y el Hipogeo de Longar –una cámara funeraria que data de hace 4.500 años– nos dejan el último recuerdo de Navarra antes de continuar por tierras riojanas hacia Compostela.

PARA TOMAR NOTA

Cómo llegar. Desde Luzaide-Valcarlos el camino que lleva a Puente la Reina pasando por Pamplona es el GR-65, que coincide con el trazado de la N-135. Si se llega desde Aragón siguiendo el camino de Somport, habrá que tomar el GR65-3, que a su paso por Navarra desde Yesa es el mismo que el de la N-240. A partir de Puente la Reina hasta Viana, es la N-111 la que sigue la ruta del GR-65. Es interesante consultar los medios de transporte público para llegar al punto donde nos vayamos a incorporar.

Documentación. Para alojarse en los albergues de peregrinos es necesaria la credencial del peregrino, que se obtiene en el punto de partida, ya sea la Colegiata de Roncesvalles o el Arzobispado de Pamplona. A lo largo del Camino se irá sellando para certificar que se han cumplido las etapas.

Señalización. La placa identificativa del Camino de Santiago es azul con un logo amarillo que representa la cocha del peregrino. Aparece en edificios situados junto a la ruta xacobea, al lado de las placas con el nombre de las calles. También hay señales en los puntos en los que el Camino se separa de la carretera, y mojones en los cruces y cambios de dirección. Si se desvía de la ruta por otro sendero, una flecha amarilla le indicará la forma de llegar de nuevo a la ruta principal. Además, hay una serie de paneles informativos distribuidos por Navarra, donde encontrará mapas e indicaciones actualizados.

Alojamiento. Es recomendable hacerse con una guía de albergues actualizada o preguntar en las oficinas de turismo sobre las posibilidades de alojamiento en cada población, para tener más alternativas, sobre todo en temporada alta, cuando quizá sea algo difícil encontrar albergue.
 
En bicicleta. Los ciclistas deben tener la precaución de utilizar casco y respetar las normas de circulación tanto con peatones como con otros vehículos. No es bueno excederse y forzar las etapas sin adecuarlas al estado físico; conviene hidratarse y cuidar la alimentación y el reposo. Hay albergues que no admiten bicicletas, y en otros tienen prioridad los peregrinos de a pie.

Mochila y botiquín. Es importante que la mochila no pese más del 10% del peso de nuestro cuerpo, y que esté recubierta por una bolsa grande en su interior para evitar que la ropa se moje si llueve. No hay que olvidar una cantimplora, abrelatas, tijeras, linterna, impermeable, sombrero, imperdibles, tobillera  y gafas de sol. El botiquín deberá contener tiritas, yodo para desinfectar heridas y ampollas, alguna pomada para evitar rozaduras y crema relajante para los pies, además de protector solar.

Más información.

Información Turística de Navarra: www.turismo.navarra.es

Viajes organizados: Mundiplus, organiza itinerarios a pie, en bicicleta, en grupo o en solitario durante todo el año. Para aquellos que prefieren ir cubiertos durante todo el camino es una excelente opción (incluye seguro, vehículo de asistencia, alojamientos, etc).

www.caminosantiago.org
www.xacobeo.es
www.caminosantiago.com





 



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