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COSTA BRAVA. ALTA GASTRONOMÍA

Lo que se cuece en la Costa Brava

Ciudades greco-romanas, poblados ibéricos, villas medievales, parques naturales, paisajes que sedujeron al gran Dalí y una cultura gastronómica que merece una escapada ex profeso. Viajamos por el Ampurdán con más sabor...

Por Óscar Checa (Viajeros, edición online 27 junio 2012)

A la hora de hablar de cocina y gastronomía en el Ampurdán (o Empordà, en catalán), basta recordar que en esta comarca catalana abrió sus puertas elBulli de Ferran Adrià hace ya unos cuantos años. Eso puede dar pistas de cómo se trata por aquí todo lo que se refiere al tema del paladar. Nuestro recorrido se centra en el Bajo Ampurdán, un lugar representado culinariamente sobre todo por dos productos: la gamba roja de Palamós y el arroz de Pals. La gamba roja nos brinda la primera cita con el mar. En el puerto de Palamós la gente se arremolina con cada barco que llega de pescar para ver su mercancía. La visita a la Lonja se puede (mejor dicho, se debe) complementar con una actividad en el Espai del peix, un centro didáctico y práctico que tiene como propósito contribuir al conocimiento, la sostenibilidad y la gastronomía de los productos marinos. Sus talleres tienen un enorme éxito, especialmente entre los más jóvenes. Para inscribirse hay que pasar por el vecino Museo de la Pesca.


El arroz, por su parte, ha sido el motor económico de esta comarca hasta épocas muy recientes y está presente en muchos de los platos típicos ampurdaneses. En la zona alaban el trabajo de recuperación y producción que la pequeña empresa familiar de Albert Grassot, L’Estany de Pals está llevando a cabo. Antes de probarlo en cualquier restaurante es muy aconsejable una visita a sus arrozales situados en la localidad de Pals. Cambiará nuestra forma de entender este cereal.


Por su calidad y su producción respetuosa con el medio ambiente, es el arroz que utiliza el Restaurante El Fort ubicado en el pequeño pueblo de Ullastret. Lola Puig y su marido Ferran han apostado por una cocina local y ecológica que sigue los preceptos Slow Food. Los ‘refrescos’ de agua de borrajas y agua de flores de saúco son el comienzo de agradables sorpresas. También utiliza el arroz de Albert Grassot el Restaurante Sa Punta, que propone una cocina tradicional de productos de temporada. Su sopa de tomate, sandía y fresones con salpicón de marisco es de lo más apetecible. Toni Izquierdo es el dueño del Restaurante Mas dels Arcs, en Palamós, especializado en cocina ampurdanesa y uno de los mejores lugares para degustar la gamba roja, a la que le dedican un menú especial en temporada.

La carta del Miramar cuenta con una potente influencia de los productos del mar. El restaurante que dirige Paco Pérez es uno de los espacios de visita obligada por estos lares. El juego de los sentidos está muy presente en su original propuesta que ya cuenta con dos estrella Michelin. Y una menos tiene Els Tinars, el restaurante que dirige Marc Gascons ubicado en una antigua masía. Su decidida apuesta por la cocina tradicional catalana y los productos de temporada unidos a su saber hacer, le han dado un éxito que se refleja cada día en el número de comensales que pasan por aquí.


En cuanto a enoturismo y vinos se refiere, el Bajo Ampurdán cuenta con algunas bazas nada desdeñables. Castillo de Perelada, con sus viñas al borde del mar y su Castillo es una de las bodegas más conocidas y con más tradición. Pero hay nuevas e interesantes propuestas como Clos d’Agon, con una bodega diseñada por Chus Manzanares y el asesoramiento de Peter Sisseck; el Celler La Vinyeta, lleno de originalidad y con la vitalidad de su joven equipo que junto a vinos especiales como los garnacha dulce, también produce aceite o huevos; y la Bodega Bell-Lloc, en mitad de una zona natural protegida, rodeada de pinos y enfrente de la costa. El cultivo de la viña es ecológico y la producción pequeña. Los vinos exquisitos y la bodega más que sorprendente. Con una peculiar arquitectura donde predomina el acero (casi todo recuperado de barcos naufragados), está parcialmente enterrada, en simbiosis con el entorno. Bajo tierra, un laberinto de pasillos oscuros y frescos van conduciendo nuestros pasos a las diferentes ‘salas’ y uno tiene la sensación de estar en un espacio sagrado o con una gran carga de espiritualidad. Y no es el vino el que nos hace decir esto...


El punto final de este recorrido no puede ser otro que el Aula Gastronómica de l’Empordá, donde Isaac Gelabert ofrece cursos técnicos y especializados de cocina, asesoramiento a empresas y, por supuesto, cursos enfocados a quienes quieran conocer la gastronomía de esta zona. Una propuesta muy divertida y sugestiva que termina tras la preparación de los platos y como no podía ser de otra manera, con todos alrededor de la mejor mesa.

Más información en www.costabrava.org, www.catalunyaturisme.com y www.cuinadelempordanet.net


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