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GALES. LA SEDUCCIÓN DE CARDIFF

 

  • Guía práctica
  • Reportaje
Cardiff no es Londres, Venecia o París… ni falta que le hace. Seguramente, nunca aparecerá en la lista de ciudades más visitadas del mundo, pero enamora sin remedio a los audaces viajeros que deciden conocerla. La que fuera el puerto carbonero más importante del mundo se ha convertido en ejemplo arquitectónico vanguardista sin perder un ápice de su esencia. Descubrir Cardiff es descubrir la ciudad en la que todos quisiéramos vivir. Por Julio Castro (revista Viajeros, Nov. 2011)

Reconozco, muy a mi pesar, que antes de emprender este viaje sabía bien poco sobre Cardiff, no mucho más que es la capital de Gales y que se halla en la bahía de Bristol, muy cerca de la frontera con Inglaterra. El motivo de este imperdonable agujero negro cultural bien pudiera ser que hay algunas ciudades –incluso países enteros– que son casi unos perfectos desconocidos, no por el hecho de carecer de interés, sino por estar bajo el influjo de otros lugares con más tirón turístico como son, en este caso, Londres o Edimburgo.

Pero, como sucede frecuentemente, viajar a lo desconocido suele ser la antesala de la sorpresa. Y esa fue la maravillosa recompensa de esta escapada a Gales: disfrutar de una ciudad acogedora, alegre y familiar, rodeada de una naturaleza generosa, tanto en pureza como en belleza, y tan llena de detalles singulares que me han llevado a la conclusión de que no tiene nada que envidiar a sus vecinos.

Seducción a primera vista

Podríamos decir que Cardiff tiene bien asumido aquello de que “Nunca hay una segunda oportunidad para una buena primera impresión”, y por eso, gusta... y rápido. La primera sensación, la buena, la que casi nunca falla, es que he llegado a un lugar diferente, moderno, joven y atrevido.

Caminar tranquilamente por el centro es un placer y, sin duda alguna, la mejor manera para conocerla como es debido. Largas calles peatonales, un tráfico poco denso y una urbe de poco más de 300.000 habitantes son condiciones más que suficientes para garantizar un plácido paseo, algo que parece sencillo pero que muy pocas capitales pueden cumplir. Salta a la vista que su aspecto actual dista mucho del que, me imagino, tendría a principios del siglo XX, cuando se propuso, y consiguió, ser el puerto exportador de carbón más importante del mundo, con un movimiento de más de 10 millones de toneladas del negro mineral al año. Da gusto ver cómo una ciudad sabe transformar su fisionomía –me recuerda a Bilbao– sabiendo conservar su propia identidad, pero sin miedo alguno por las apuestas arquitectónicas más vanguardistas y arriesgadas.

Situándonos en el mismo corazón de Cardiff, tan sólo es necesario un simple vistazo a sus dos construcciones más emblemáticas para darte cuenta de que aquí se han hecho muy bien las cosas. Evidentemente, estoy hablando del Castillo y del Millennium Stadium, los auténticos iconos de un pasado histórico y de un presente ilusionante, que conviven sin estridencias, tan cercanos en el espacio como alejados en el tiempo.

Del presente al génesis

Saltándome las normas de la narración clásica, comenzaré por el presente dejando la génesis para más adelante. En un país donde todos los niños nacen, no con una barra de pan, sino con un balón ovalado debajo del brazo, no es de extrañar que el mayor orgullo nacional sea el Millennium Stadium, la catedral del rugby galés. Esta maravilla de la arquitectura –con capacidad para 72.500 espectadores, todos cómodamente sentados– tiene la peculiaridad de estar cubierto con un sofisticado techo retráctil, siendo el segundo estadio en toda Europa en aplicar esta tecnología, después del Ámsterdam Arena. Fue inaugurado en 1999 con motivo de la final del Campeonato Mundial de Rugby, y ya ha vivido dos momentos mágicos –en 2005 y 2008– cuando Gales logró el Grand Slam del Torneo 6 Naciones, algo que no ocurría desde 1978.

Y ahora sí, ahora toca hablar un poco de historia, lo suficiente para no aburrir: allá por el año 50 d.C. los romanos desembarcan en Gales. Cinco años más tarde erigen una fortaleza que, con el tiempo, daría nombre a lo que hoy conocemos como Cardiff, o Caerdydd, palabra galesa compuesta de dos términos: “Caer”, que significa fortaleza, y “Dydd” que es tal como los galeses llaman al río Taff que atraviesa la villa. A finales del siglo XI, el normando Robert Fitzhamon construye la torre del homenaje sobre el promontorio donde se asentaba el castro romano y refuerza las antiguas murallas. En años sucesivos fue escenario de cruentas batallas y también la última y triste morada para Robert Curthouse, duque de Normandía, que, tras su intento fallido de arrebatarle Inglaterra al rey Enrique I, fue encerrado aquí en 1106 hasta su muerte en 1134. Finalmente, en el siglo XIX, el castillo pasa a ser propiedad del tercer Conde de Bute quien encarga al afamado arquitecto William Burges la ampliación de las instalaciones hasta completar el aspecto que tiene en la actualidad, una impresionante mansión neogótica –que parece sacada de un cuento de hadas o de una novela victoriana– y que se ha convertido en el principal reclamo turístico local.

En 1905 cumple su mayoría de edad al otorgarle Eduardo VII el estatuto de ciudad y obtiene su cum laude en 1955 cuando pasa a ser el centro político y administrativo de Gales, convirtiéndose en una de las capitales más jóvenes de Europa.

Las sorpresas de la Bahía

Sería tremendamente injusto si sólo mencionara el castillo y el Millennium como los únicos símbolos arquitectónicos de Cardiff porque hay muchos más y realmente magníficos. Para comprobarlo no tenemos más que salir del centro y, siguiendo la Bute Street, llegar hasta la Bahía de Cardiff, un espacio natural que, tras una ejemplar transformación, ha mutado totalmente su aspecto, pasando de ser la triste marisma de aguas turbias de antaño a la zona de actividades lúdicas más apreciada por los welshmen. Y aquí mismo, rodeados de tiendas, restaurantes y bares, nos encontramos con varios ejemplos que se escriben con mayúsculas en cualquier guía turística que se precie. La lista es larga, pero me parece correcto empezar por el Centro de Visitantes Cardiff Bay, más conocido como The Tube por su forma de cilindro de acero. Es el lugar perfecto para recabar información de la Bahía, ver una exposición sobre su transformación y también para disfrutar de unas maravillosas vistas panorámicas.

La segunda parada, por respeto a la veteranía, sería el llamativo Pierhead Building, una de las pocas obras decimonónicas que sobreviven en la zona y que llama poderosamente la atención por el intenso color rojo de los ladrillos que lo recubren en su totalidad. Destinando inicialmente para albergar las oficinas centrales de la Bute Dock Company, en la actualidad está abierto al público (la entrada es gratuita) y ofrece una exposición interactiva sobre el funcionamiento de la Asamblea Nacional, que precisamente es el siguiente punto de nuestra lista. El Y Senedd (el senado, en galés) es un flamante edificio –inaugurado el 1 de marzo de 2006 por la Reina Isabel II– concebido por el genial Richard Rogers, padre de la Terminal 4 de Barajas, a la cual recuerda bastante por la madera y los grandes ventanales que ofrecen claras vistas de su interior, una perfecta alegoría a la transparencia que los políticos deberían mostrar al pueblo que representan.

Unos cuantos metros alejado de la Bahía, pero bien visible desde la misma, destaca con fuerza el brillo broncíneo de la estructura metálica del Armadillo, como se conoce aquí al Wales Millennium Centre. El diseño fue encargado a Jonathan Adams –que utilizó para su construcción materias primas típicas galesas como la pizarra y el bronce– con el objetivo de que fuera la sede de la Ópera Nacional de Gales y el centro neurálgico de todas las actividades escénicas.

Y de vuelta al centro

Para completar el descubrimiento de Cardiff no queda más remedio que desandar nuestro camino y situarnos, de nuevo, en pleno centro de la urbe, concretamente en las inmediaciones del Parc Cathays, un bellísimo parque rodeado de edificios tan emblemáticos como la Universidad, el Palacio de Justicia, el Ayuntamiento y el Museo Nacional, en el que, gracias a la generosa donación de las hermanas Davies, se puede contemplar gratis una de las mejores colecciones de pintura impresionista al margen de París. En sus paredes cuelgan obras de Van Gogh, Cezanne, Monet, Renoir y, como guinda del pastel, la famosa escultura de El beso de Rodin.

Y de nuevo toca desplazarnos un poco hasta el tranquilo distrito de Llandaff, donde nos aguarda la hermosa Catedral –siglo XII–, con su marcado e inconfundible estilo gótico aliñada con toques normandos. Su nombre completo es The Cathedral and Parish Church of Saints Peter and Paul, Dyfrig, Teilo y Euddogwy (casi mejor llamarla Catedral a secas) y ha tenido que ser restaurada en diversas ocasiones; la última y más importante fue tras la II Guerra Mundial para reparar los importantes daños causados por los bombardeos alemanes. Merece la pena la visita, aunque sólo sea para contemplar suspendida en la nave central la maravillosa escultura modernista Cristo en majestad, obra de Sir Jacop Epstein.

Si a todas las virtudes descritas le añadimos el carácter afable y hospitalario de los galeses, y una naturaleza desbordante, donde el verdor de su campiña se hace difícilmente inabarcable... ¿quién se resiste a programar su próximo viaje a Cardiff?
CÓMO LLEGAR
KLM, Tel. 902 222 747, www.klm.com, ofrece vuelos desde varias ciudades españolas a Cardiff con escala en Ámsterdam. Por su parte, la compañía de bajo coste, Bmibaby, Tel. 902 100 737, www.bmibaby.com, efectúa rutas directas desde Alicante, Ibiza, Málaga, Murcia y Palma de Mallorca.
Otra posibilidad, fácil y económica, es volar a Bristol con EasyJet, www.easyjet.com, y desde allí tomar un autobús o tren que nos llevarán a Cardiff en poco más de una hora.

PARA TOMAR NOTA
• La moneda de curso legal es la Libra esterlina que equivale, al cierre de esta edición, aproximadamente a 1,15 Euros.
• Existen dos idiomas que comparten la oficialidad: el inglés y el galés
• En cuanto a la electricidad, hay que tener en cuenta que los enchufes son de tres clavijas cuadradas y la potencia es de 220 V.
• Recuerda que en los restaurantes es normal dejar en torno al 10% de la factura como propinas. En los bares, en cambio, no es frecuente.

DÓNDE DORMIR
Tanto si buscamos un lujoso cinco estrellas como una acogedora pensión B&B, Cardiff nos ofrece una amplia multitud de opciones.
• Radisson Blu Hotel. Hotel con una ubicación ideal, a muy poca distancia a pie del centro de la ciudad. De reciente construcción, sus 21 plantas destilan diseño y buen gusto. Las habitaciones superiores ofrecen unas vistas panorámicas inmejorables del skyline de la urbe. Meridian Gate - Bute Terrace. Tel. +44 292 045 4777, www.radissonblu.co.uk
• Park Plaza Hotel. Este establecimiento, con una cuidada y elegante decoración, está situado en pleno corazón de Cardiff, a dos pasos del Castillo y del Millennium Stadium. Greyfriars Road. Tel. +44 292 011 1111, www.parkplaza.com
• Future Inns. Ubicado en plena bahía, ofrece habitaciones cómodas y una buena relación calidad- precio. Hemingway Rd. Cardiff Bay. Tel. +44 845 094 5487, www.futureinns.co.uk

GASTRONOMÍA
Como en cualquier capital moderna, aquí la oferta gastronómica es amplia y variada. Si lo que quieres es degustar productos autóctonos, las estrellas son el cordero, el marisco, pescado frescos y la deliciosa carne de ternera. Entre los platos más tradicionales, destaca el pan tostado con queso y las salchichas vegetarianas, sin olvidarnos del famoso cawl, una sopa a base de cordero y verdura. Si os gustan los quesos estáis de enhorabuena. No desperdiciéis la oportunidad de probar el Caerphilly y el cheddar galés.

DÓNDE COMER
• The Potted Pig. Magnífico restaurante inaugurado en 2011 y situado a tan sólo cien metros del Castillo y del Millennium Stadium. Aquí se puede degustar curiosos platos típicos de la comida británica con un toque afrancesado. Excelente decoración y muy buena atención.  High Street, 27. Tel. +44 292 022 4817, www.thepottedpig.com
• Signor Valentino. Situado en plena Bahía de Cardiff, en la zona más bulliciosa y animada de la ciudad. Buena relación calidad-precio. Desde su terraza se obtienen las mejores panorámicas de la zona. Unit Upper, 15. Mermaid Quay. Tel. +44 292 048 2007, www.signorvalentino.com

PARA TODA LA FAMILIA
Si viajas con la familia no debes desaprovechar la oportunidad de pasar un día en el interesante Museo de Historia Natural de St. Fragans. Se halla situado a unos seis km de la ciudad, y en él podemos contemplar una maravillosa colección de más de 40 edificios originales, trasladados desde todos los rincones del país y reconstruidos en este lugar. Una fantástica manera de aprender, niños y mayores, cómo ha sido la vida de los galeses durante los últimos cinco siglos. La entrada, una vez más, es gratuita. www.museumwales.ac.uk/en/stfagans
Otra visita muy recomendable es a Castell Coch, un precioso y romántico castillo que parece salido de un cuento de hadas. Está situado a las afueras de Cardiff, perfectamente mimetizado con el bosque que lo rodea. Al igual que el Castillo de Cardiff, fue diseñado por William Burges en 1870 por encargo del conde de Bute, edificándose sobre los restos de otra fortaleza del siglo XIII.

MÁS INFORMACIÓN
www.visitwales.es
www.visitcardiff.com
 

Cardiff (Gales) © Julio Castro



Cardiff (Gales) © Julio Castro



Cardiff (Gales) © Julio Castro



Cardiff (Gales) © Julio Castro



Cardiff (Gales) © Julio Castro




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