Textos y fotosÓscar Checa
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Granada, la fábula del agua

Hay muchas maneras de acercarse a una ciudad, aunque son muy pocas las que permiten entenderla completamente. Fuentes, aljibes, patios, albercas y antiguos hamanes nos dan la pista para hacerlo con Granada.

El vértigo no se siente solo ante el vacío: también puede llegar cuando el espacio se colma, cuando diferentes aspectos de una misma idea comienzan a enlazarse y toma forma y crece y se ilumina. Entonces es un sentimiento distinto, placentero, complaciente, gozoso… Estas cavilaciones me entretienen al final de mi viaje a Granada, mientras descanso en una plazuela del Albaicín mirando el estanque de una pequeña fuente. El agua ha sido, precisamente, la que ha ido guiando mis pasos, mis idas y venidas por la ciudad.

Me he dejado llevar y he visto, he comprendido… Parecen unas palabras gnósticas, pero bueno, aunque no negaré que algo de misticismo sí tienen, no pretendía más que describir una forma de viajar, de acercarse a los lugares que visitamos dejando que sean ellos quienes nos hablen en vez de imponernos tan torpemente como solemos hacer, como elefantes en una cacharrería, a golpe de capturas de smartphone creyendo que el conocimiento que adquirimos de ese lugar es proporcional al número de instantáneas que luzcan nuestras galerías instagrameras. Y no, claro que no. En el caso que nos ocupa, para conocer Granada hay que escuchar sus fuentes. Y mirarlas.

Albercas palaciegas

“El agua me envolvía con rumores de color y frescor sumos, cerca y lejos, desde todos los cauces, todos los chorros y todos los manantiales”

 

Las huertas siguen estando aquí, y se cultivan algunas de las verduras, hortalizas y frutas de entonces, como berenjenas, alcachofas, espárragos, judías, mandarinas, limones… Pero también se construyó en este cerro un palacio que era utilizado como lugar de descanso, en el que el agua tenía otra función: una función lúdico-estética como parte esencial de los jardines que se repartían por el recinto. Los jardines nazaríes, intimistas, con el agua que fluye pausadamente, la vegetación y los elementos arquitectónicos que encerraban el espacio, reproducían la idea de paraíso, por lo que también tenían un profundo valor espiritual. Hoy es raro poder captar un poco de ese ambiente intimista y recóndito con tanto trasiego de visitantes. Las modificaciones que se han hecho a lo largo del tiempo en los edificios o los jardines también han cambiado su carácter. En el Patio de la Acequia o en el Patio del Ciprés de la Sultana, por ejemplo, los surtidores que se añadieron a los estanques alejan el calmo sonido del borboteo y el nada impetuoso discurrir del agua por los canales y estanques que los caracterizó una vez. Yo los prefiero susurradores y no tan rugientes: ¡imposible encontrar sosiego con este estrépito de chorros desacompasados!

Del carmen al hamán

La mejor manera de conocer esa vida cotidiana de los habitantes de la Granada musulmana es recorrer el barrio del Albaicín, que todavía conserva los trazados, parte del espíritu y muchos edificios de aquella época. Sin lugar a dudas, hay que empezar por la Casa Zafra, una antigua vivienda nazarí restaurada, que hoy se ha convertido en el Centro de Interpretación del Albaicín. Aprenderemos aquí todos los detalles sobre el barrio y, en especial, sobre las casas de quienes lo habitaban. Estas casas reproducían a otra escala lo que ya hemos visto en la Alhambra: eran moradas intimistas, donde todo ocurre de puertas para adentro (por eso tienen pocas ventanas) y cuyas dependencias giran en torno a un patio central donde suele haber una alberca y una fuente. Las casas de más poderío también tenían su tinaja, un gran recipiente enterrado donde se acumulaba el agua para el consumo. Tampoco faltan las tacas, una especie de pequeñas alacenas alojadas en huecos de la pared a la entrada de las habitaciones principales, donde siempre había agua perfumada para lavarse las manos en un gesto de purificación.

Las casas moriscas, herederas de las nazaríes, tienen otro elemento donde también el agua es fundamental: los cármenes.

Carmen era el nombre que se daba a las huertas de placer que solían estar situadas a las afueras de la ciudad. Todavía quedan, por supuesto, muchos de estos cármenes en el Albaicín, aunque la mayoría son privados. Estos huertos también funcionaban como una especie de jardines botánicos en los que se cultivaban plantas aromáticas con las que se elaboraban perfumes y esencias, especialmente para el ritual del hamán. En la calle del Agua estaba el mayor baño árabe de Granada, construido en el siglo XIII. Hoy ha desaparecido pero hay otro que sigue en pie, perfectamente conservado, y que es el más antiguo de toda España: el Bañuelo. Estos baños públicos del siglo XI fueron uno de los pocos lugares de este tipo que se salvaron tras la Reconquista. La mayoría fueron destruidos pues para los cristianos los baños árabes eran poco más que burdeles. La luz que entra por los tragaluces octogonales y en forma de estrella desde las bóvedas de ladrillo de estas salas crea todavía una atmósfera única. Con un poco de imaginación podemos vernos en aquellas salas llenas de vapor donde el ritual del baño congregaba a todos los habitantes de la ciudad. Aunque bueno, tampoco hace falta recurrir a la fantasía para verlo pues, justo al otro lado del río, en la calle Santa Ana, se abrió hace unos años un moderno hamán que reproduce la esencia de los baños árabes de la época.

Guia práctica

Cómo llegar

Por carretera, Granada comunica con Madrid a través de la A-44 y la A-4. Desde Sevilla y Málaga debes coger la A-92, igual que si vienes desde Levante. La compañía Alsa te permite llegar en autobús. También lo puedes hacer en tren (se está acabando de construir la línea de alta velocidad) y en avión (el aeropuerto Granada-Jaén está a 15 kilómetros de la ciudad). 

Dónde alojarse

Apartamentos Vista Alhambra

Gloria, 11
Tel. 675 452 233
apartamentosvistaalhambra.com

Una antigua corrala en el Albaicín transformada en apartamentos turísticos para vivir el embrujo de esta barrio a nuestro aire, como si fuéramos habitantes del mismo. 

Casa Cuesta del Agua

Cuesta Aceituneros, 8-10.
Tel. 958 229 581
casacuestadelagua.es 

Otro lugar especial en el Albaicín: una casa noble del siglo XVI convertida en apartamentos suites distribuidos en tres pisos en torno a un patio típico mudéjar. Para vivir el Albaicín desde dentro.

Dónde comer

Aljibe 1644

Carrera del Darro, 9
Tel. 958 216 158
palaciomarianapineda.es

Un antiguo aljibe convertido en restaurante. Pero este restaurante tiene más historia, pues se trata del aljibe del palacio donde nació Mariana Pineda. Ofrece una cocina tradicional basada en los productos de temporada con toques innovadores y atrevidos.

No te pierdas

Hammam Al Ándalus

Santa Ana, 16
Tel. 958 229 978
hammamalandalus.com

Para disfrutar del ritual del baño árabe.

Texto y fotos: Redacción Viajeros

El hotel Fontecruz Granada, ubicado en pleno centro de la capital granadina –a unos 50 metros de la Catedral– es un establecimiento perfecto para disfrutar de un fin de semana de relax en pareja. Habitaciones confortables, buenos restaurantes, preciosas vistas desde su azotea y un Spa, que te rejuvenece en minutos, son sólo algunos de sus atractivos.

Texto y fotos: Editorial Viajeros

El litoral de Huelva, Cádiz, Málaga, Granada y Almería continúa esta temporada invadido por esa luz que ha inspirado a artistas y literatos. Esa luz matizada por las nubes acaricia la piel al tiempo que realza el tono amarillento, rojizo y castaño de los bosques. Ha llegado el momento de recorrer Andalucía y de dejarnos sorprender por sus propuestas.

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