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COLOMBIA III: Cartagena de Indias

Cartagena de Indias, el que fuera el principal puerto español en América posee un casco histórico amurallado declarado Patrimonio de la Humanidad. Su acceso principal es la Puerta del Reloj. Nada más cruzarla somete al visitante a una experiencia estética incomparable, gracias a una acertada y primorosa restauración.


Cartagena de Indias, el que fuera el principal puerto español en América posee un casco histórico amurallado declarado Patrimonio de la Humanidad. Su acceso principal es la Puerta del Reloj. Nada más cruzarla somete al visitante a una experiencia estética incomparable, gracias a una acertada y primorosa restauración.

Texto: Hernando Reyes Fotos: Editorial ViajeroS (procedente de edición impresa, puedes solicitar tu ejemplar)

Un paseo en coche de caballos por sus calles empedradas consigue mostrar la cara más romántica de este tesoro colonial de Colombia atestado de nobles casonas con floridos balcones de madera. A nuestro paso, se levantan conventos reconvertidos en lujosos hoteles o iglesias que guardan santos defensores de los negros; edificios que albergan el dolor de los horrores de la Santa Inquisición; fortificaciones de anchos muros tras los que se esconden los secretos de los bucaneros del mar Caribe o de las épocas en que desde aquí salía el oro de las Américas para alimentar las arcas de la Corona española. 

 


En sus plazuelas es fácil toparse con las palenqueras, las descendientes de los esclavos fugados que se escondían en los palenques. Con coloridos vestidos y rítmicos movimientos se pasean portando sobre sus cabezas los platones de latón en los que apilan las frutas tropicales que venden.


Más allá de las murallas, otros barrios como el de Getsemaní, antigua guarida de esclavos liberados, se están convirtiendo en refugio de muchos que llegan a vivir a La Heroica. Sobre su Calle Larga se agolpan varios de los locales que cada noche hacen bailar a todos a base de vallenatos, cumbias, salsa o ritmos electrónicos. En Bocagrande se concentran varios hoteles y un turismo algo masificado, para muchos, la esencia de la Cartagena de siempre. Mientras, en Castillo Grande los rascacielos inteligentes ven cómo el precio del metro cuadrado aumenta sin parar. En las afueras de la ciudad, al igual que en la isla de Barú, aparecen nuevos resorts, hoteles boutique y urbanizaciones de lujo.

El puerto de cruceros está siendo sometido a una ampliación que le permitirá recibir una mayor cantidad de navíos. Escaparse a las Islas del Rosario para pasar el día permite conocer este archipiélago coralino refugio de algunos afortunados. Un almuerzo insular con las delicias locales hace que el sabor del arroz con coco, los patacones y el pescado frito nunca se olviden. La nota más dulce la pone un jugo de mamey o de corozo, dos deliciosas frutas tropicales.

Puedes completar el reportaje leyendo: La fuerza y pujanza de Medellín, en la Cordillera Central de los Andes (en Colombia I) y los exuberantes paisajes del Parque Nacional Tayrona, en Santa Marta (en Colombia II).

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