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CUENCA. De La Alcarria a La Manchuela

Además de las Casas Colgadas y el caprichoso, fantástico y evocador entorno de la capital, Cuenca brinda al viajero que se adentra en la provincia paisajes y enclaves apasionantes. Los caminos mostrarán antiguas ciudades íberas y romanas, fortalezas medievales, exuberantes gargantas excavadas por ríos, pueblos de casas blancas, palacetes y plazas.

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  • Guía práctica
  • Reportaje
Además de las Casas Colgadas y el caprichoso, fantástico y evocador entorno de la capital, Cuenca brinda al viajero que se adentra en la provincia paisajes y enclaves apasionantes. Los caminos mostrarán antiguas ciudades íberas y romanas, fortalezas medievales, exuberantes gargantas excavadas por ríos, pueblos de casas blancas, palacetes blasonados y plazas con enjundia… Sólo apto para recorrerlo sin prisas.

Texto: Óscar Checa Fotos: Juanjo Isidro (Publicado en edición impresa 161 Dic '11-Ene '12, puedes solicitar el número atrasado)


Qué descansada vida/ la del que huye del mundanal ruido/ y sigue la escondida/ senda, por donde han ido/ los pocos sabios que en el mundo han sido (…)” Los versos de Fray Luis de León vienen al pelo en este recorrido por Cuenca, alejado de ajetreos y bullicio, y lleno de autenticidad. Nos encontraremos con él cuando lleguemos a Belmonte, su lugar de nacimiento, pero nuestro viaje comienza más al norte de la provincia, en la zona de La Alcarria conquense, en una pedanía de Huete, Caracenilla. Llegamos anoche y estuvimos probando vinos de esta tierra en la bodega de La Casa del Canónigo, con María y algunos de los huéspedes de este particular hotel rural lleno de colores. Desde aquí se organizan también muchas otras actividades y hemos querido probar con el parapente, pues al parecer esta zona tiene muy buenas condiciones para la práctica de este deporte de aventura y es ideal para principiantes (como es nuestro caso). Así que, de buena mañana, y tras comprobar que los vientos son favorables, nos hemos plantado en una de estas alcarrias, las pequeñas elevaciones del terreno que dan nombre a la región, preparados para dejarnos llevar por el viento. Al principio parece que las piernas no quieren saber nada de la carrerita que hay que hacer para tomar impulso y comenzar a elevarse pero, una vez en el aire, lo que no queremos es bajar.

Roma con Santiago

El horizonte curvo que veíamos desde el parapente ha cambiado ahora que volvemos a pisar la tierra, recuperando para nuevo deleite visual la peculiar orografía de este terreno. Los valles de antiguos ríos y los cerros de calizas y yesos erosionados durante siglos forman un paisaje misterioso y primitivo, tremendamente atractivo, que nos acompaña casi hasta las puertas de nuestro próximo destino: Uclés. Se llegue por donde se llegue, lo primero que se ve de este lugar es la impresionante figura de su Monasterio, coronando el cerro de El Portillo. Hubo antes aquí una fortaleza árabe grandiosa, de un kilómetro cuadrado de superficie, rodeada de murallas, bastiones, contrafuertes y torres almenadas, que nunca pudo ser tomada y que acabaría siendo posesión de los Caballeros de la Orden de Santiago. Es más, este enclave fue la cabeza de la organización, entre otras cosas por estar situado en el centro geográfico de todas las posesiones de los caballeros santiaguistas. Las historias y leyendas de esta poderosa orden militar salen a nuestro encuentro durante la visita del actual monasterio, un edificio muy valorado por los estudiantes de Arte y Arquitectura pues en él se puede ver la evolución de los diferentes estilos, desde el plateresco al churrigueresco, pasando por el renacentista (herreriano) y el barroco. El otro lugar imprescindible de Uclés es La Fuente, rodeada de árboles, enfrente de la antigua puerta medieval “del Agua”. Es donde hay que acudir para charlar con los lugareños, que tienen aquí su particular punto de reunión y tertulia. El manantial de esta fontana suministró el caudal a las termas romanas y árabes de la época. Se encuentra a poco más de un kilómetro y se sabe que en ese lugar se adoró a Airón, dios celtíbero relacionado con las aguas y el inframundo. El ara con la inscripción votiva que se encontró allí está en el Museo de Segóbriga, muy cerca de Uclés y hacia donde nos dirigimos ahora.

Segóbriga es uno de los mejores ejemplos de ciudades romanas de la meseta. El recorrido por el anfiteatro, el foro, las termas o el teatro se complementan con un centro de interpretación donde se explican los aspectos más interesantes de la sociedad de esta enclave. Llegó a tener gran importancia e interés económico, no sólo por su riqueza agrícola y ganadera, sino también por ser el núcleo de la explotación de minas de lapis specularis, una  piedra de yeso cristalizado y transparente, que dejaba pasar la luz y que servía en las construcciones romanas para colocación en ventanas y suelos.

Desfile de personajes

Continuamos nuestra ruta, ya metidos en plena llanura manchega. Los horizontes se abren y el cielo se hace enorme. Este panorama sólo puede ser desafiado por gigantes y, mira por dónde, nos topamos con ellos en Mota del Cuervo. Son gigantes quijotescos, claro: siete molinos de viento (de un total de 23 que hubo en su tiempo) que se reparten la cima de La Sierra, el punto más elevado de la zona, donde el viento arrea con fuerza. Los domingos se puede asistir a una molienda de trigo y es todo un espectáculo ver estas máquinas en funcionamiento. Igual de grandiosa es la vista que se tiene desde lo alto del cerro. No nos cansamos de mirar. Y en ese otear, nuestros ojos descubren, no muy retirada, la figura inconfundible de la fortaleza de Belmonte. Es, como dijimos al principio, la patria chica de Fray Luis de León y ofrece uno de los conjuntos histórico- artísticos más interesantes de la provincia. Entre todos sus atractivos destacan la Colegiata y el Castillo, ambos mandados construir por Juan Pacheco, el primer marqués de Villena, un poderoso noble también oriundo del lugar, que fue el que partió el bacalao en la política castellana de las últimas décadas de la Edad Media.
Tras varios años de restauración, el castillo de Belmonte (escenario de un buen puñado de películas de época) ha vuelto a abrir sus puertas y ofrece un espléndido recorrido a lo largo de la historia que va desde el siglo XV hasta la actualidad. En este viaje al pasado nos cruzaremos con importantes personajes que guardan estrecha relación con este magnífico edificio: Don Juan Manuel, Jorge Manrique, Isabel La Católica, los marqueses de Villena, Juana de Trastámara “La Beltraneja” o Eugenia de Montijo. Más que sorprendente.

La Manchuela, con arte

Y de oca a oca, porque pasamos a otro lugar igual de espectacular y en el que volvemos a encontrar a algunos de los personajes anteriores como Don Juan Manuel y el marqués de Villena. Hemos llegado a Alarcón, un pintoresco pueblo en el sur de Cuenca, en La Manchuela, rodeado por un sinuoso meandro del río Júcar. Hasta hace poco era conocido por su Castillo (uno de los mejores conservados de España, transformado en Parador) pero, de unos años a esta parte, las Pinturas Murales de Jesús Mateo lo han colocado en el mapa de manera rotunda (ver recuadro). Hay mucho que ver y que hacer aquí, pero una de las actividades más interesantes es el recorrido guiado Ruta de la Fortaleza, que mezcla historia con senderismo, patrimonio natural con fortificaciones, y ofrece una estupenda imagen para comprender el devenir de este enclave y la sociedad medieval.
Estando tan cerca, no podemos dejar de hacer una visita a Villanueva de la Jara, un pueblo lleno de tipismo manchego y casas nobles, donde Santa Teresa de Jesús, la andariega, fundó su último convento. Aquí hay que tomarse su tiempo para visitar la basílica de Nuestra Señora de la Asunción o la Plaza Mayor y pasear por calles como la de Santa Ana o la del Horno.

Y nuestro viaje termina en San Clemente, una villa declarada conjunto histórico-artístico, que alcanzó gran esplendor durante los siglos XV y XVI. Recorriéndola, tendremos la oportunidad de conocer una auténtica villa renacentista: conventos, edificios públicos, casonas señoriales, la Torre Vieja (donde está instalado un interesante museo etnográfico dedicado a la labranza), el Arco Romano... Y, por supuesto, los nuevos y atractivos Museos de Obra Gráfica y del Objeto Encontrado, donde se exponen obras pertenecientes a la colección de la Fundación Antonio Pérez, con sede en la capital.

Para tomar nota: Centro de Arte Contemporáneo Pintura Mural de Alarcón

Este es uno de los lugares que no hay que perderse en la región. El joven artista conquense Jesús Mateo, plasmó en los muros blancos de la desacralizada iglesia de San Juan Bautista un enorme lienzo basado en la Naturaleza y el Hombre, que se ha convertido en uno de los símbolos del arte contemporáneo de nuestro país y del patrimonio artístico castellano-manchego. Declaradas de Interés Cultural por la Unesco y apoyado por decenas de artistas, escritores y filósofos de la talla de Antonio López, Saramago, Sábato o Arrabal, las Pinturas Murales de Alarcón, con su particular universo creativo y su expresivo lenguaje formal, no dejan indiferente a nadie. Entrar en este espacio es una sacudida para los sentidos y el alma. Imprescindible.
www.muralalarcon.org
CÓMO LLEGAR

La mejor manera de acercase hasta los pueblos que os proponemos en este reportaje es en coche. Hasta ellos se puede llegar fácilmente a través de las dos grandes vías de comunicación que atraviesan la provincia de Cuenca: la A-3 y la N-301.



DÓNDE ALOJARSE

• Casa Palacio. Sin duda, esta casa solariega de 1546, donde se alojó Alonso de Ercilla, es uno de los mejores hoteles rurales de la provincia de Cuenca. Piedra, adobe y madera junto a mobiliario antiguo y moderno en su justa medida, crean un ambiente íntimo, sereno y placentero. El salón con chimenea, ahora que llega el frío, te encantará. Angustias, 2. Uclés. Tel. 969 135 065

• Casa del Canónigo. Nueve habitaciones, nombradas según la simbología númerica de diferentes culturas,  ideales para un fin de semana romántico. Llena de color y de energía positiva. Infinidad de propuestas de actividades: degustaciones de vino, visita a una quesería o deportes de aventura. Salida de la Vega, 1. Caracenilla. Tel. 969 272 716

• Parador Marqués de Villena. El castillo de origen árabe que tomó Alfonso VIII durante la Reconquista es hoy uno de los Paradores más demandados. Su decoración actual combina elementos de marcado carácter medieval con obras de arte moderno que remiten al Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Excelente cocina local (no perderse el helado de queso) en un espacio único. Av. Amigos de los castillos, 3. Alarcón. Tel. 902 547 979

• El Hidalgo de Alarcón. Casa rural al estilo de las antiguas posadas, perfecta para grupos, desde donde descubrir los parajes naturales y los pueblos de La Manchuela. Ángel, su propietario, ofrece diferentes actividades: equitación, canoas, senderismo… Recomendamos hacer algunas de las rutas a caballo por las hoces del río. Posadas, 11. Alarcón. Tel. 649 875 336

GASTRONOMÍA

Muchos de los platos de la cocina conquense son perfectos para degustarlos en invierno. Además del queso manchego, te recomendamos que pruebes algunos de los siguientes:
• Ajoarriero. Especie de crema a base de patata cocida, huevo, ajo, miga de pan, aceite y bacalao desmenuzado.
• Gachas o Almortas. Puré elaborado con harina de guijas, pimentón, azafrán, aceite y ajos. Se suele comer con tocino, panceta o cordero.
• Morteruelo. Paté caliente realizado con carne de caza cocida, hígado, ajo, pan y especias. Suele servirse como entrada o aperitivo.
• Pisto manchego. En Cuenca, el pisto sólo lleva pimiento y tomate.
• Champiñón. La Manchuela es la segunda zona productora nacional de este hongo. Al ajillo, asado o con huevo, es una auténtica delicia

DÓNDE COMER

La Cabaña de Alarcón. Un espacio distendido y muy agradable que sorprende en la cocina y en la decoración. Un gran ventanal con vistas a la hoz del Júcar y las más variadas obras artísticas sirven de fondo a una comida o cena, donde platos como el pollo a la Alcarria, los zarajos, el queso frito o el ajo cocido (especialidad local) son las estrellas. Vinos de La Manchuela. Álvaro de Lara, 21. Alarcón. Tel. 969 330 373
• Casas de Luján. Muy cerca del Parque Arqueológico de Segóbriga, el restaurante de esta hospedería ofrece exquisitos platos manchegos acompañados de los mejores vinos de la región. Está situado en un paraje de gran belleza natural, en una finca del siglo XVI que perteneció a la reina Isabel II. CM310. Km 64,5. Segóbriga. Saelices. Tel. 969 148 441

MÁS INFORMACIÓN

Fundación Turismo Cuenca. Av. Cruz Roja, 1. Tel. 969 241 050

Oficina Turismo de Alarcón. Posada, 6. Tel. 969 330 301

Castillo de Belmonte. Tel. 678 646 486

Turismo de San Clemente. Tel. 969 307 090

Asociación Kultur (Alarcón). Agustín Tortosa, 6. Tel. 969 330 323
 

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