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FLANDES. Lovaina y Malinas

Por Andrés Campos. En Lovaina, la segunda comunidad más numerosa de estudiantes extranjeros es la española. En Malinas, la cerveza que todos beben se llama Carolus, en recuerdo del rey que pasó aquí su infancia y murió en (y enamorado de) España. Jóvenes, bonitas y con ganas de marcha, estas pequeñas ciudades de Flandes (Bélgica) nos hacen sentir como en casa. Incluso mejor

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  • Guía práctica
  • Reportaje
LOVAINA Y MALINAS. Diversión flamenca

En Lovaina (Leuven, en neerlandés), la segunda comunidad más numerosa de estudiantes extranjeros es la española. En Malinas (Mechelen), la cerveza que todos beben se llama Carolus, en recuerdo del rey que pasó aquí su infancia y murió en (y enamorado de) España. Jóvenes, bonitas y con ganas de marcha, estas pequeñas ciudades de Flandes (Bélgica) nos hacen sentir como en casa. Incluso mejor. Por Andrés Campos (Nov.'11, publicado en edición impresa de la revista Viajeros)

Una calle estrecha llena hasta la bola de jóvenes en chanclas y de restaurantes y terrazas con pizarras en las que se anuncian tapas, pata negra, sangría y gazpacho. Chinos vendiendo rosas, músicos callejeros a los que los camareros echan con cajas destempladas, fragor de vidrios rotos, aplausos y risotadas. Al fondo de la calle, sobre los tejados, descuella la Giralda… No, no se nos ha colado por error un texto sobre Sevilla. Es Muntstraat, la calle Munt de Lovaina. Que estamos a 1.700 kilómetros del barrio de Santa Cruz se nota poco, pero se nota en que todos los platos se sirven junto a un Everest de patatas fritas con mayonesa y en que la austera caña de cerveza (el senequismo español, hecho vaso), aquí es reemplazada por recipientes de todos los tamaños, formas y colores. A nosotros, por ejemplo, nos acaban de poner una cerveza de trigo llamada Blanche de Namur, en botella de tres cuartos con tapón estilo champán, que en España haría enmudecer de envidia a todo el restaurante, como cuando te traen un soufflé. ¿Y la Giralda? Pues es una torre inspirada en la sevillana que corona la cercana Biblioteca de la Universidad, edificio que, para más baturrillo histórico y artístico, fue quemado por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y reconstruido por los estadounidenses en estilo renacentista flamenco. Flamenco de Flandes, claro.

De erasmus con el profesor Erasmus

A Lovaina, al igual que a muchas ciudades de España, vienen los erasmus con una sonrisa de oreja a oreja, como si les hubiera tocado la lotería. El prestigio de su universidad, fundada en 1425 –donde, por cierto, dio clase Erasmus Rotterdamus, o sea Erasmo de Rotterdam–, y la fama no menor de su marcha, atraen cada año a mayor número de estudiantes, que ya son 40.000, una auténtica sobredosis de hormonas y alborozo para una población de sólo 95.000 habitantes. Los de ciencias están en un campus a las afueras, entre arboledas y céspedes regados por el río Dijle. El viejo castillo de Arenberg, el mismo que en 1783 vio despegar de su patio el primer globo de gas tripulado, alberga la facultad de Ingenieros. Tiene su lógica. Los de letras, como no necesitan concentrarse tanto, estudian en el centro, donde los que sí que se concentran, hasta extremos delirantes, son los bares. El mejor ejemplo de esto es Oude Markt, antigua y larguirucha plaza donde se suceden, uno detrás de otro, 34 establecimientos con sus respectivas terrazas, razón por la que es conocida como el bar más largo de Europa. A los mil y un bares para todos los públicos, hay que añadir los locales montados exclusivamente por y para estudiantes. Tiensestraat, al final de Muntstraat, está llena de estos fakbars (fakulteitsbars o bares de facultad), en los que se ofrece cerveza a un euro y cero decoración. Se recomienda llevar ropa vieja, porque los estudiantes lovanienses son muy aficionados al riego por aspersión, y no precisamente con agua.

Para abastecer a esta multitud de bares, Lovaina cuenta con Stella Artois, la mayor fábrica de cerveza del mundo, responsable del aroma a malta que se percibe no más poner un pie en la ciudad y que, para muchos, nosotros incluidos, es mejor que el de las rosas damascenas. La factoría puede (y debe) visitarse, pero los 35 grados de la sala de cocción y el vapor de las lavadoras de botellas hacen que sea una experiencia mucho menos refrescante de lo que pudiera pensarse. Al lado de la fábrica se encuentran la estación de tren y el único punto de la ciudad donde se puede alquilar una bici (ver guía práctica), algo muy recomendable, esto último, si deseamos visitar algo más que las terrazas del centro. Eso sí: debemos advertir que estas bicis están hechas con los elementos más pesados de la tabla periódica y que pedalear en ellas exige el doble de energía de lo habitual. Será para contrarrestar el exceso de cerveza y de mayonesa.

Un barrio Patrimonio de la Humanidad

En bici nos plantamos, casi sin darnos cuenta, en el Groot Begijnhof, que se halla en el sur de la ciudad, muy cerca del campus de los de ciencias. Incluido por la Unesco en la lista del Patrimonio Mundial, este Gran Beaterio o Beaterio Mayor es un encantador barrio de trazado medieval, con casitas de ladrillo y callejuelas empedradas, donde cientos de viudas –360 cuando alcanzó su auge, en el siglo XVII– se juntaban para darse mutua protección y vivían casi casi como monjas, pues hacían todos los votos, menos el de pobreza. Algunas tenían hasta sirvientas. Hoy es una residencia de estudiantes cuya vida –alegre, pero con un presupuesto justito– se parece poco a la de aquellas beatas. También nos acercamos raudos, pedaleando, a la Abadía del Parque (Abdij van Park), un monasterio dieciochesco rodeado de lagunas, prados y vacas rollizas, con un romántico cementerio donde la mayoría de los huéspedes son rectores y profesores. Es un camposanto de gran nivel cultural, abonado con las mejores neuronas.

De vuelta en el centro, nos pasamos por Leopold Vanderkelenstraat para ver una exposición de M. Dicho así, suena fatal, pero M es el nombre del museo más joven (2009) de Lovaina, con una luminosa arquitectura obra de Stéphan Beel y un contenido en el que se conjuga lo moderno –vemos, por ejemplo, una instalación de Gert Robijns con un pájaro vivo enjaulado– y lo venerable, como el Tríptico de los siete sacramentos, de Rogier van der Weyden. Y acabamos muy cerca de donde empezamos, en una terraza de Grote Markt, la plaza mayor de Lovaina, contemplando la multitud de personajes que decora la fachada del Ayuntamiento gótico. Es como un pastel de boda, una boda en la que se casaran 118 parejas, pues hay 236 figuras. El último sol, incendiando los pináculos, se empeña en ponerle velas, como si fuera de cumpleaños.

Malinas y la cerveza de Carlos V

A 25 kilómetros de Lovaina, Dijle abajo, nos encontramos con otra flamenca guapa y jovial, amante de la cerveza, las terrazas y las noches de fiesta junto al río. Y que tiene mucho que ver con España, también. Por su nombre oficial en neerlandés (Mechelen, que se pronuncia méjelen) cuesta un poco reconocerla, pero esta es la Malinas donde pasó su niñez Carlos V bajo la tutela de Margarita de Austria, que era hermana de Felipe el Hermoso y, por tanto, tía del susodicho. De aquellos tiempos nos hablan el Palacio de Margarita de Austria, que conserva tal cual era su jardín renacentista, y el Ayuntamiento, antigua lonja de paños que hipnotiza con sus filigranas góticas a quien pasea por la Grote Markt. Pero, sin duda, como mejor entra y se recuerda la historia es con una Gouden Carolus, la cerveza de Malinas, bautizada así (Carlos de Oro) en memoria del emperador. Mientras visitamos la fábrica donde se elabora, Het Anker, que data (según dicen) de 1471, nos cuentan que Carlos V era un grandísimo amante de la cerveza malinesa y que cuando marchó para España, en 1517, se llevó a maestros locales que introdujeron el arte de hacerla en nuestro país. Todo pudiera ser.  

Malinas no tiene, como Lovaina, una réplica de la Giralda, pero sí una torre de 97 metros, la de la catedral de Sint-Romboust o San Romualdo, desde la que se ve media Bélgica. La idea era que este campanario, cuya primera piedra se puso en 1451, midiera 60 metros más, pero el dinero se acabó a finales del siglo XVI y la obra quedó inconclusa, a Dios gracias, porque los 538 escalones que hay que subir nos parecen ya bastante ejercicio, incluso para una dieta rica en patatas fritas con mayonesa. La verdad es que, aunque hubiera el triple de peldaños, merecería la pena. Por una claraboya abierta en el suelo del primer piso de la torre, disfrutamos de una espectacular vista cenital del órgano de viento de la catedral. Y en las siguientes plantas vamos descubriendo, cada vez más estupefactos, las 99 campanas, los contrapesos, las poleas, los teclados, los cables, las ruedas dentadas y los mil extraños mecanismos de un famoso carillón que, al sonar, hace que la ciudad se convierta en una inmensa caja de música.  

En Malinas, al igual que en Lovaina, hay un Gran Beaterio –allí está la fábrica de Gouden Carolus– donde en su día hicieron piña cerca de 700 viudas. Y por Malinas pasa, al igual que por Lovaina (ya lo hemos dicho), el río Dijle. En su tramo más céntrico cuenta con un paseo flotante de madera, de unos 600 metros de longitud, por el que van y vienen las parejitas jurándose amor eterno. A la vera del río está Vismarkt (literalmente, mercado de pescado), plaza que, junto con la aledaña Nauwstraat, es la zona más caliente de Malinas, de conciertos al aire libre en verano y de terraceo hasta cuando nieva. Los que más saben nos recomiendan la terraza del Ronda –cuscús y wifi gratuito– y el bar Popular, muy popular por su sangría. Como en casa, vaya.

 
CÓMO LLEGAR
Cuatro compañías aéreas conectan España con Bélgica: Brussels Airlines, Tel. 807 220 003, www.brusselsairlines.com; Iberia, Tel 902 400 500, www.iberia.com; Vueling, Tel. 807 200 100, www.vueling.com y Ryanair, Tel. 807 110 182, www.ryanair.com Con suficiente antelación, se pueden conseguir vuelos de ida y vuelta por menos de 40 Euros. Desde el aeropuerto internacional de Bruselas (Zaventem) hay trenes directos a Lovaina, que tardan un cuarto de hora y cuestan 5,40 Euros. Para ir a Malinas hay que hacer transbordo en Bruxelles-Nord; son 40 minutos en total y 6,70 Euros. Una vez en cualquiera de ambas ciudades, podemos movernos a pie (las distancias son pequeñas) o en bicicleta, que puede alquilarse en los llamados Fietspunt, al lado mismo de las estaciones de Lovaina (Prof. Roger van Overstraetenplein, 1/001, Tel. +32 1621 2601, www.fietsenwerk.be) y Malinas (Koning Albertplein, 2, Tel. +32 1521 2704, www.fietsenwerk.be). Cuesta 9 Euros/día.

DÓNDE DORMIR
• Bed & Breakfast Alizée. Pequeño y coquetísimo hotel familiar, a cinco minutos del centro. Desayunos con bollería del día, quesos, fresas y zumo recién exprimido. Wifi gratis y ordenador de libre uso. Habitación doble: 100 Euros. Sint-Maartenstraat, 41. Lovaina. Tel. +32 498 037 383, www.bbalizee.be
• Begijnhof Hotel. Un cuatro estrellas con jardín, moderna decoración y todas las comodidades, instalado en las antiguas casas del Gran Beaterio. Habitación doble: 165 Euros. Lovaina. Groot Begijnhof, 15. Tel. +32 1629 1010, www.bchotel.be
• Hotel 3 Paardekens. En el corazón mismo de la ciudad, hotel centenario recién rehabilitado, con un toque juvenil. Espectaculares vistas de la catedral desde la terraza y el salón donde se desayuna. Wifi de pago. Habitación doble: 62-78 Euros. Begijnenstraat, 3. Malinas. Tel. +32 15 34 2713, www.3paardekens.be
• Het Anker. Para forofos de la cerveza, 22 habitaciones en la misma fábrica de la Gouden Carolus. Además, visitas a la factoría, rutas por la ciudad, degustaciones… Habitación doble: 78-97 Euros. Guido Gezelle-laan, 49. Malinas. Tel. +32 15 28 7141, www.hetanker.be
 
DÓNDE COMER
• Kokoon. Muy recomendables los platos al wok, los mejillones en temporada de ellos y el mousse de chocolate. Meiersstraat, 1. Lovaina. Tel. +32 1623 0726, www.kokoon.be
• Très. Comedor de la más moderna arquitectura y ambientación, donde se pueden tomar desde simples tapas hasta platos creativos. Mesas un poco frías, pero bien atendidas. Muntstraat, 20.  Lovaina. Tel. +32 1620 5335, www.tr3s.be
• De Cirque. Restaurante informal con terraza en plena zona de marcha, para empezar la noche tomando una ensalada, un plato de pasta o un entrecot a la parrilla. Tienen también carta de especialidades belgas. Vismarkt, 8. Malinas. Tel. +32 1520 7780, www.decirque.be
• Het Anker. Cervecería y brasserie renovadas recientemente, en la fábrica de la Gouden Carolus. Un buen lugar para probar el famoso cuco de Malinas. Guido Gezellelaan, 49. Malinas. Tel. +32 1528 7141, www.hetanker.be

SALIR DE NOCHE
• Blauwe Kater. Café con más de 99 tipos de cerveza, muchas de ellas de la región, y conciertos de jazz o blues. Hallengang, 1. Lovaina. Tel. +32 1620 8090,
www.blauwekater.be
• Musicafé. Disco-bar con dos salas a pocos pasos de Oude Markt, el mejor lugar para bailar en Lovaina. Muntstraat, 5. Tel. +32 1620 0641,
www.musicafe.be
• Rumba. Discoteca famosa por su música electro y sus fiestas locas. Muy animada. Kiekenstraat, 6. Lovaina. 
www.rumba.be
• Unwined.  Bar y tienda de vinos chiquitita, para tomarse algo tranquilo a la luz de las velas con la pareja o con un grupo muy reducido de amigos. Begijnens-traat, 23. Malinas. Tel. +32 1541 8185,
www.unwined.be
• Tankertje aan de Dijle. Taberna a la antigua usanza, con mucha madera, cerveza de Malinas y conciertos de blues y jazz los primeros lunes de cada mes. Vismarkt, 20. Malinas. Tel. +32 1534 6034,
www.tankertje.be
• Nawstraat. No es un local, sino una calle de Malinas que está llena de ellos, como Gouden Vis (wifi gratis), Den Stillen Genieter (¡400 cervezas distintas!) y Mille (
www.club-mille.be), el club que lo quema en la ciudad.

VISITAS RECOMENDABLES
• Fábrica de Stella Artois. Todo el año, visitas concertadas con al menos tres semanas de antelación (martes-sábados). Y de mayo a octubre, sin cita previa, todos los domingos. 7 Euros. Brouwerijplein, 1. Lovaina. Tel. +32 1627 6111, www.inbev.be
• Museo M. Abierto de martes a domingo, entre las 11 y 18 h.; los jueves, hasta las 22. Entrada: 9 Euros; menores de 26 años, 5 Euros; de 13 a 18 años, 3 Euros. Leopold Vanderkelenstraat, 28. Lovaina. Tel. +32 1627 2929.
www.mleuven.be
• Torre de San Romualdo. De martes a domingo, 10 a 16.30 h.. Entrada: 7 Euros. Grote Markt s/n. Malinas. Tel. +32 7022 0008,
www.torredemalinas.be

DIRECCIONES
Turismo de Flandes. Tel. 935 085 990,
www.flandes.net

www.tourismmechelen.be
www.leuven.be

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