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FRANCIA. Lyon y Annecy

Revista Viajeros. El siguiente viaje por tierras galas se puede realizar en un fin de semana largo o en una escapada corta. Viajar a Francia siempre es una buena idea por su proximidad y su variedad de atractivos, esta vez visitaremos Lyon, ciudad cosmopolita e histórica, conocida por ser la meca de la gastronomía y de la seda. Aquí podremos descubrir el día a día de los franceses, al mismo tiempo que disfrutamos de su casco histórico, opciones culturales y ambiente. Después nos adentraremos en otra de las perlas de Rhône- Alpes, Annecy. Bañada por uno de los lagos más puros de Europa y con las montañas como telón de fondo, conserva un trazado romántico donde los canales, puentes y rincones mágicos envuelven a personajes glamurosos de la Alta Saboya.

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  • Guía práctica
  • Reportaje
El siguiente viaje por tierras galas se puede realizar en un fin de semana largo o en una escapada corta. Viajar a Francia siempre es una buena idea por su proximidad y su variedad de atractivos, esta vez visitaremos Lyon, ciudad cosmopolita e histórica, conocida por ser la meca de la gastronomía y de la seda. Aquí podremos descubrir el día a día de los franceses, al mismo tiempo que disfrutamos de su casco histórico, opciones culturales y ambiente. Después nos adentraremos en otra de las perlas de Rhône- Alpes, Annecy. Bañada por uno de los lagos más puros de Europa y con las montañas como telón de fondo, conserva un trazado romántico donde los canales, puentes y rincones mágicos envuelven a personajes glamurosos de la Alta Saboya. (Revista Viajeros)

Lyon, esencia francesa

Uno de los puntos fuertes de esta ciudad es la posibilidad de deambular por la historia europea sin grandes interrupciones. La UNESCO reconoció esta virtud en 1998 y fue inscrita en el amplio listado de Patrimonio Mundial de la Humanidad. De esta manera, nos podemos remontar a la época romana y en la colina de Fourvière admirar sus vestigios que, si no ha visto ninguna fotografía, seguramente le impacten. Destaca ante todo el teatro –el más antiguo de la Galia– y el odeón contiguo que, según dicen, tenía una acústica asombrosa. Llama la atención ver a gente reposando o leyendo en sus escaleras, además de la utilización de sus instalaciones para espectáculos; el tiempo pasa, pero la piedra sigue sustentando el Arte. Algo mágico debe esconder este emplazamiento ya que fueron numerosos los templos religiosos aquí levantados. De hecho, es conocida como “la colina que reza”. Y para orar qué mejor sitio que la basílica donde se entremezclan los estilos arquitectónicos con sutileza. Este es el mejor emplazamiento para indagar un poco sobre la tradición del 8 de diciembre que en un principio se instauró para homenajear a la Virgen y que, con el tiempo, se ha convertido en la Fiesta de las Luces, un acontecimiento que cubre la urbe con iluminaciones espectaculares. Debe saber que es conocida como la Ciudad de la Luz  ya que durante todo el año, cuando cae la noche, uno se deleita con el juego de focos y colores.

Muy cerca de aquí se halla el Vieux Lyon, conocido como el Barrio del Renacimiento. Tres santos son alabados con sus respectivos templos: Saint-Jean, Saint-Paul y Saint-Georges. Pero lo que resulta realmente llamativo son los traboules que convierten a esta urbe en casi única. Se trata de pasadizos que atraviesan las casas. Fueron construidos para llegar a las calles paralelas y salvar los problemas de espacio entre los dos ríos. Es muy recomendable pasear por alguno de ellos y dejarse sorprender por los recursos arquitectónicos que los hacen posibles que, sin ser grandes obras de ingeniería, sí que resultan curiosos y prácticos.

La otra colina llamativa que se eleva en la ciudad es la de Croix-Rousse, famosa por la cantidad de canuts –obreros de la seda– que se instalaron en sus laderas. Hablemos de la tradición textil de Lyon que se remonta al siglo XVI, momento en el que se convirtió en la capital del delicado material. Posteriormente, cuando el siglo XVIII daba sus primeros pasos, Monsieur Jacquard, tras darle muchas vueltas a la cabeza, creó un telar automatizado a través de una tarjeta perforada. Todo un adelanto para la época. Los nobles, siempre dispuestos a ir a la última gracias al esfuerzo de muchos, acudían a menudo a estos lares. Hoy en día se puede visitar talleres- tienda de diseñadores, algunos con muy buena reputación dentro de este selecto mundo. Nosotros nos acercamos a Soierie Saint- Georges donde pudimos ver las obras de Ludovic de la Calle y el funcionamiento de su telar. En el sitio, de dimensiones pequeñas, se respiran aires de elegancia, los mismos que emanan del dueño al que, tras verle ataviado con un traje de corte impecable, es imposible imaginármelo con zapatillas de andar por casa. Pero no es la única alternativa para disfrutar de las prendas. Cabe destacar el Village des Créateurs –para los que buscan la originalidad,
www.passagethiaffait.fr––, la Universidad de la Moda, el Café de la Moda, el Salón Internacional.... el diseño y las tendencias no se descuidan por estos lares –para ilustrarse sobre ello acuda al Museo de Tejidos y Artes Decorativos–.

Sin alejarnos en demasía, ya en el corazón lionés, nos toparemos con un barrio animado y vivo, estupendo para tomar un café o almorzar: la Presquîle. Aquí se yergue el Ayuntamiento, la Ópera, la abadía Saint- Pierre, iglesias, cines, boutiques, teatros, las grandes avenidas conviven con callejuelas y plazas… es el epicentro de la urbe, ideal para comprender el modus vivendi de los oriundos que, por cierto, dicen que representa estupendamente la Francia real –y no es que París sea ficticio, simplemente es tremendamente cosmopolita–.

Pero si nos quedásemos aquí no haríamos justicia a uno de los motores de la economía francesa que cuenta con un importante conglomerado industrial y una red de comunicaciones de primer orden. Principalmente al este de la urbe se sitúan algunas de las obras de arquitectura contemporánea más destacables como son la Cité Internationale, la Halle Tony Garnier y la estación cristalina de tren con forma de pájaro, concebida por Santiago Calatrava. Si hablamos de torres, son inconfundibles la silueta del lápiz seguramente más grande del mundo –Credit Lyonnais–, la Oxygêne y la futura Incity que será la más alta. La Confluencia es un espacio fluvial que se ha arrebatado al mundo gris de la industrias para crear entornos peculiares y devolverle la belleza a los cursos del Ródano y Saona. Se puede visitar la ciudad en barco de manera divertida, así como relajarse en la ribera de los ríos.

Rhône- Alpes, el deleite de la Naturaleza

Lyon es la capital de la región, Rhône- Alpes,
que esconde una asombrosa variedad paisajística. Entre París y la Costa Azul, en la frontera con Suiza e Italia, las reservas naturales se suceden por doquier, quizás el mejor lugar para disfrutar de la Naturaleza de nuestros vecinos. Son tierras de montañas donde la oferta de deportes de invierno presume de números que parecen una barbaridad: 160 estaciones de esquí. Lugares tan emblemáticos como el Mont Blanc, Megève o Chamonix hacen las delicias de los amantes de las laderas y la velocidad. Pero durante el verano también se puede practicar el alpinismo, el senderismo, disfrutar de la bici… o incluso aventurarse por los glaciares. Y aquí llegamos a otra de sus virtudes: el agua que brota en los lugares más insospechados. Cuenta con tres de los cinco lagos más grandes de Francia, entre los que se encuentra nuestra próxima parada: Annecy. Pero no queremos despedirnos del conjunto de la región sin mencionar sus villas medievales –quizás la más famosa sea Pérouges– y, cómo no, la calidad de sus caldos, reconocidos entre los mejores del mundo.

Annecy, oda al romanticismo

Merece la pena de largo trasladarse a Annecy desde Lyon –el transporte es cómodo en tren– y deleitarse con una de las estrellas de Rhône- Alpes que conjuga algunas de las virtudes de las que hablábamos en el apartado anterior. Aprovechen un día soleado cuando las callejuelas y las plazas de su casco histórico ofrecen sus mejores colores, la ciudad vibra con sus terracitas hasta arriba y los visitantes disfrutan de los helados con los que son tentados cada pocos metros. Entre puentes, canales, iglesias, puertas, arcadas, pasadizos, fachadas barrocas y rincones con encanto, te trasladas a uno de esos escenarios de cuento que hacen de la vieja Europa un lugar único. En este caso se trata de la capital de la Alta Saboya y, haciendo honor a ello, es coqueta y chic. No sea perezoso y suba al castillo para contemplar la panorámica que regalan los tejados, las montañas y el agua. Y hacia allí vamos.

El Lago de Annecy es un orgullo para sus vecinos. Tanto es así que no dudan en afirmar que es el más puro del mundo. Un servidor no se atreve a proclamarlo a los cuatro vientos, pero sí puedo decirles que su transparencia es asombrosa, incluso en el muelle uno se ve tentado a lanzarse a chapotear un rato. Antes de subirse a un barco –actividad casi obligatoria en este enclave–, merece la pena acercarse al Pont de Amours que homenajea con el hierro los juegos de Cupido y se eleva por el canal de Vassé.  Dicha estructura une dos cálidos espacios verdes: los Jardines de Europa y el Campo de Marte. Cuando empiece a navegar –encontrará varias empresas que ofrecen servicios a buen precio y también se puede recorrer en bicicleta– disfrute de esa tranquilidad, de la dulzura del agua y de la belleza de los pueblos que jalonan las orillas. El cuento continúa… y cada vez se hace más romántico.


DÓNDE DORMIR
Hotel Carlton Lyon. Situado entre los ríos Ródano y Saona, destaca por su comodidad y distinción. 4, Rue Jussieu. Lyon.
Cour des Loges. Elegante, lujoso y con un arquitectura que no le dejará indiferente. 2, Rue du Boeuf. Lyon
Splendid Hotel. Su situación privilegiada es una gran tentación para elegir este establecimiento. Agradable, distendido y cómodo. 4, Quai Eustache Chappuis. Annecy.

GASTRONOMÍA
Muchos consideran a Lyon como la meca de la gastronomía francesa. Para que se hagan una idea: cuenta con el primer restaurante con tres estrellas Michelin –Paul Bocuse–, otros cuatro establecimientos que presumen de dos condecoraciones y 8 de una.
Puede atreverse a aprender algunos de los secretos de esta cocina y apuntarse a uno de los  cursos de cocina que imparte
Philippe Lechat, un chef de prestigio, en el exquisito mercado Les Halles de Lyon Paul Bocuse que merece un paseo aunque sólo sea para deleitarse la vista y el olfato.

DÓNDE COMER
Café des Fédérations. Un bouchon –restaurante típico– con mucha solera. Muy agradable y estupendo para convivir con los oriundos. Platos tradicionales a buen precio. 8, Rue Major Martin. Lyon.
Mère Brazier. Aquí podrá deleitarse con cenas exquisitas que hacen honor a la fama gastronómica de la urbe. Cocina moderna y sabrosa. 12, Rue Royale.
L'auberge du Lyonnais. Situado en pleno casco histórico, ofrece productos de calidad, especialmente del mar. 9, Rue de la République. Annecy.

DESCUBRIR EL LAGO
SI se decide por conocer Annecy no debe dejar de navegar por su lago que esconde parajes realmente hermosos en casi todas sus orillas. Una buena idea es contar con los servicios de
Bateaux Dupraz.

VISITAS GUIADAS
La oficina de turismo de Lyon organiza paseos guiados por los sitios más emblemáticos de la urbe. La
Fundación Fourvière, por su parte, ofrece visitas insólitas a los tejados de la catedral.

MÁS INFORMACIÓN
http://es.franceguide.com
www.es.lyon-france.com
www.lacannecy.com

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