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NUEVA YORK A PRECIOS LOW COST

Por 27 dólares podemos utilizar el metro durante una semana y por menos de 3, comer dos perritos calientes y un refresco. Incluso sin pagar nada es posible disfrutar de museos, pasear en un barco teniendo las mejores vistas de la Estatua de la Libertad o acudir a una misa gospel y acabar comiendo con los feligreses.

Por 27 dólares podemos utilizar el metro durante una semana y por menos de tres, comer dos perritos calientes y un refresco. Incluso sin pagar nada es posible disfrutar de museos, pasear en un barco teniendo las mejores vistas de la Estatua de la Libertad o acudir a una misa gospel y acabar comiendo con los feligreses. Son muchas las cosas que podemos llegar a hacer en la Gran Manzana sin arruinarnos.

Por Sergi Reboredo (revista ViajeroS nº 170)

Nueva York no es precisamente un destino barato, pero si sabemos aprovechar las ofertas de vuelos y alojamiento, seleccionamos lugares económicos para comer y nos beneficiamos de un sinfín de actividades gratuitas, podremos ahorrar muchísimo dinero.

Para no pagar demasiado es imprescindible ser previsor y reservar los hoteles y billetes de avión como mínimo con un par de meses de antelación. Abarataremos también el presupuesto si planificamos bien las excursiones, teniendo muy claro qué lugares queremos visitar y cuál es el mejor horario para hacerlo. Y si reunimos todas las actividades de un barrio en el mismo día, ahorraremos en transporte.

A continuación desvelaremos algunos prácticos trucos para disfrutar de Nueva York a precios low cost.


Vuelos y hoteles más baratos

Skyscanner permite comparar 600 aerolíneas, regulares o de bajo coste, y más de 700.000 rutas en un instante: es uno de los portales líderes europeos en búsqueda de vuelos. Sus ventajas, respecto a la competencia, son que puedes buscar con fechas abiertas de hasta un año, entre varios aeropuertos y, además, te devuelve el resultado del nombre de la compañía más barata, aunque sea low cost.

Muchas aerolíneas –que han visto descender su número de pasajeros– han decidido apretarse el cinturón y bajar los precios. Si no nos importa hacer escalas, Air France suele ser la compañía con mejores ofertas fuera de temporada: alrededor de 400 euros.
Los hoteles de Manhattan, normalmente, son el doble de caros que en barrios periféricos como Queens o Brooklyn –bien comunicados en metro–. En Harlem tenemos el mítico
albergue Harlem YMCA que, por cierto, no admite niños. Dispone de 235 habitaciones con los servicios mínimos imprescindibles. Es un lugar legendario, ya que fue aquí donde –en los años 20– Paul Robeson y muchos otros pisaron por primera vez un escenario. Tiene wifi y el precio de una habitación individual, con baño compartido, es de 50 dólares. En la web www.airbnb.com podemos también alquiler alguna habitación a partir de 25 dólares. 


Cómo llegar desde el aeropuerto

El aeropuerto JFK está situado a unos 24 kilómetros del centro de Manhattan y se tarda en llegar casi una hora. El medio más económico para desplazarse hasta allí es el novedoso AirTrain combinado con el metro. El AirTrain es una especie de tren lanzadera que conecta todas las terminales del aeropuerto con el metro de la ciudad y los trenes urbanos. El servicio entre terminales es gratuito y el trayecto hasta el suburbano tiene un coste de unos 5 dólares, a lo que hay que sumar los 2,25 del metro. Existe un billete combinado de ambos desplazamientos que cuesta 7 dólares.

Los taxis amarillos pueden costar desde el aeropuerto hasta el centro de Manhattan entre 45 y 55 dólares, dependiendo del tráfico –hay que sumar peajes y propinas–. El viaje en autobús, por su parte, asciende a 15 dólares y tarda una hora, y en microbús, 20 dólares. En los últimos años y para facilitar los desplazamientos a los viajeros, existen furgonetas shuttle compartidas que dejan en la puerta del hotel. Su precio es de 21 dólares.

El aeropuerto de La Guardia es el más próximo al centro, aunque se utiliza principalmente para vuelos nacionales. Está situado a tan sólo 13 km y se tarda en llegar entre 30 y 45 minutos. Los autobuses públicos M60, Q33 y Q47 conectan dicho aeropuerto con Manhattan y con diferentes estaciones de metro. Funcionan con el mismo pase de metro –o con monedas– y su precio es de 2,25 dólares. El servicio de autobús express –tiene tres líneas– cuesta 12 dólares.

Por último, el aeropuerto de Newark. Funciona las 24 horas, está ubicado a 25 km de Manhattan y se tarda en llegar, como mínimo, entre 45 minutos y 1 hora. Para ello, lo más barato es el AirTrain (gratuito hasta Nueva Jersey), donde deberemos tomar un tren hasta Penn Station que cuesta 15 dólares. Para ahorrar algo de dinero también se puede coger el autobús 62 hasta la estación Penn Station de Newark (1,35 dólares) y desde allí, el NJ Transit hasta la Penn Station de Nueva York (4 dólares). Un taxi desde el aeropuerto a la ciudad puede llegar a costar hasta 50 dólares –peajes y propinas aparte–. El autobús Newark Liberty Airport Express ofrece un servicio cada 15 minutos todo el año (15 dólares), con paradas en tres lugares diferentes de la ciudad: Port Authority Bus Terminal, Bryant Park-Fifth Ave y la Estación Central. 

Transporte: la mejor opción, el metro

Alquilar un vehículo sería una locura y los taxis, con una tarifa inicial de 2,5 dólares, a lo que se le añaden cada 320 metros o cada minuto otros 0,40, tampoco es que sean baratos. La mejor opción es, sin duda, el
metro.

Para entrar en el suburbano es necesario tener una tarjeta MetroCard, que emite la misma empresa de transportes públicos
MTA, con un importe mínimo de 2,25 dólares (el precio de un viaje). Se obtiene en las múltiples máquinas expendedoras ubicadas por las estaciones y también sirve para los autobuses locales y el tranvía de Roosevelt Island. Funciona como una tarjeta prepago a la cual vamos recargando dinero cada vez que hace falta. Si el importe es superior a 8 dólares se obtiene un 15% gratuito. Así, si recargamos 10 dólares, se suma 1,5 más en nuestra cuenta. Estas recargas se pueden hacer mediante billetes, monedas, VISA o American Express. Si vamos a utilizar a menudo el metro para desplazarnos resulta más ventajoso sacar una tarjeta sin límite de viajes, que se puede obtener en las mismas máquinas a distintos precios (desde los 8,25 dólares para un día hasta los 89 para 30 días). Es importante no pasarnos de parada porque en algunas estaciones no podemos tomar un tren en sentido inverso si no es saliendo del recinto y volviendo a entrar, lo que supone volver a pagar un billete.

Cada vez son más las áreas reservadas en el asfalto neoyorquino a las bicicletas, aunque alrededor del 90% de estos desplazamientos suelen realizarse en Central Park. Las tarifas por el alquiler de una bici oscilan entre los 20 (una hora) y los 65 dólares (todo el día). La
empresa Central Park Bike Rental, ubicada en la esquina noroeste del parque, las alquila en muy buen estado. Conviene saber que, en muchas ocasiones, se solicita el pasaporte como fianza, algo a lo que tenemos que negarnos de forma tajante.


Museos y teatros a buen precio

Si somos estudiantes estamos de suerte porque con el famoso ISIC (Internacional Student Identity Card) podemos obtener hasta un 50% de descuento en los principales museos y teatros de la ciudad. Para los adultos, existe una
tarjeta llamada New York City Pass con la cual podemos acceder al observatorio del Empire State Building, al American Museum of Natural History & Rose Center, al Guggenheim, al Museo de Arte Moderno, al Metropolitan y a la Estatua de la Libertad por 79 dólares (si sacásemos las entradas de manera individual, costaría 140 dólares). Dicha tarjeta se puede comprar por Internet o bien en cualquiera de estos lugares. En algunos museos, como el Metropolitan, el Whitney Museum of American Art o el American Museum of Natural History, no es obligatorio pagar nada (eso sí, la mayoría lo abona voluntariamente). Otros espacios culturales tienen un día o unas horas gratis a la semana. El MoMA, por ejemplo, los viernes de 16 a 20 horas. También los hay que son totalmente gratis, como el Museum of the City of New York, el National Museum of the American Indians o la Hispanic Society of America.

Si queremos ir al teatro y la función no es de estreno, podemos comprar las entradas el mismo día en
TKTS, situado en Times Square (esquina de Broadway con la 47), y nos ahorraremos entre un 25 y un 50 por ciento. Es aconsejable no ir demasiado tarde (abre desde las 3 pm hasta las 8 pm) para evitar las largas colas. Se puede pagar con tarjeta de crédito. TKTS también tiene otras oficinas en el centro comercial de South Street Seaport, y en Dowtown Brooklyn, entre Jay Street y Myrtle Avenue.


Chollos en las compras

Como es sabido, la ropa en Nueva York habitualmente es más barata que en otras partes del mundo, sobre todo la de marca y diseñadores americanos.

En el gran centro comercial Macy’s podemos solicitar una tarjeta de visitante con la cual nos harán un 10% de descuento en casi todo (menos en colonias y aparatos electrónicos). El calzado y la ropa están exentos de tasas si no supera los 110 dólares. Las tiendas de outlets suelen estar situadas a las afueras de la urbe. El Woodbury Common Premium Outlets es uno de los centros comerciales más grandes de USA dedicados al mundo de las rebajas, con súper ofertas en firmas como Armani, Gucci, Cavali, Benetton, Donna Karan, Hilfiger, Dolce & Gabbana, Versace, Ralph Lauren, Prada, Dior y Timberland, entre otras muchas.

En cuanto a tiendas de fotografía y vídeo, destaca
B&H Photo-Video. Ocupa una manzana entera y está totalmente informatizada. Resulta curioso ver cómo pasan los pedidos por encima de nuestras cabezas en unas bandejas accionadas por control remoto. Sus precios son muy competitivos, pero tenemos que asegurarnos bien de que la garantía pueda ser efectiva en nuestro país.


Perritos calientes a 1 dólar

Una de las cosas en las que primero te fijas cuando llegas a Nueva York es que cuando vas a un restaurante nada tiene que ver el precio de la carta y lo que acabas pagando. A la tarifa marcada deberemos añadirle un 8,875% en tasas, y al resultado final, entre un 10 y un 20% de propina. Ojo con no dejarla porque algunos camareros son capaces de sacarnos los colores si no lo hacemos. Tan extendida está la costumbre que en los pagos con tarjeta hay un espacio reservado para ello. En algunos restaurantes italianos de Little Italy, incluso, se atreven a sumar un 17% de propina sin previo aviso. Además, otros establecimientos cobran un extra por el servicio de mesa exterior.

Si queremos ahorrar dinero en comida, tendremos que acudir a los fast food. Hay opciones más baratas que los Mc Donalds o los Pizza Hut, como por ejemplo los hot dogs. A la salida de la Galería Forbes, se puede encontrar un puesto ambulante que vende perritos calientes realmente buenos a un dólar. En Broadway 504, justo enfrente de los grandes almacenes Bloomingdales’s, se venden a dos dólares. Saliendo de los centros turísticos también es fácil encontrar tiendas con porciones de pizza a 80 centavos.


Gospel gratuito los domingos

Nada mejor que dedicar la mañana del domingo a Harlem y acudir gratis a una misa con gospel.
Abyssinian Baptist Church es una de las iglesias más antiguas para feligreses de color en la ciudad. Se fundó en 1808 y llegó a ser una de las más ricas de Nueva York gracias, en parte, al carismático reverendo Adam Clayton Powell Jr. Hoy en día, lo más característico de este templo de estilo neogótico es su coro de gospel que cada domingo atrae a cientos de turistas. Por mucho que se empeñen en afirmar que la ceremonia no se trata de una mera actuación de gospel o un entretenimiento, sino que es únicamente un acto religioso, la verdad es que cuando uno se encuentra entre el público visitante (en el piso superior, separado totalmente de los feligreses) tiene la sensación de estar más en una obra de Broadway que en una ceremonia. Eso sí, vale la pena. Los curiosos sólo son bienvenidos en la misa de los domingos a las 11 y para conseguir entrar hay que hacer cola al menos dos horas antes. Las mujeres deben taparse los hombros y los hombres no pueden usar zapatillas playeras.

Union Congregational Church y St. Mark The Evangelist Catholic Church, situadas muy cerca de la anterior, simplemente cruzando Malcolm X Boulevard (7th Ave), son un reflejo más real de lo que es una misa en Harlem, sin tanta parafernalia. Ubicadas una frente a la otra, ofrecen misas los domingos por la mañana (a las 9 y a las 11, respectivamente), con un coro más modesto de gospel y con un público infinitamente más reducido. Al concluir las ceremonias, pastor y público comparten una comida austera en la parte inferior de la iglesia, a la cual está todo el mundo invitado. Este es el verdadero espíritu de Harlem.




Para tomar nota: La Estatua de la Libertad gratis

El ferry Statue Cruises a la Estatua de la Libertad, combinado con la entrada cuesta 12 dólares, 23 si además pretendemos subir hasta la corona (en tal caso, deberemos comprar las entradas varios meses antes, ya que hay muy pocas disponibles que incluyan esta parte del monumento).

Existe otra opción que puede salirnos gratis: ver la estatua desde el
barco que va hacia Staten Island. Este ferry, sin ningún coste, parte como mínimo cada 30 minutos –durante todo el día– y desde él podemos contemplar muy buenas panorámicas del icono de Nueva York. Se aconseja sobre todo al amanecer y al atardecer para disfrutar de las vistas.
 

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