Una razón para visitar

Lisboa_Noche01_Rev.Viajeros

La bella Lisboa se torna aún más bohemia a la luz de las farolas. Las noches de verano son idóneas para descubrir la capital portuguesa a través de sus barrios más activos y de aquellos donde la melancolía parece haberse instalado para siempre.

Logrono_San_Bernabe_09_Rev.Viajeros

Logroño es mucho Logroño, como lo demostró cuando resistió durante 17 días el asedio de 30.000 franceses en 1521. La gesta se celebra y se recrea durante las fiestas de San Bernabé (del 9 al 12 de junio), pero el resto del año es también una referencia, una buena historia para recordar mientras se recorre la ciudad vieja. Además, siempre hay fiesta en la calle del Laurel. Y visitando las modernas bodegas, tampoco se ven caras serias, más bien todo lo contrario.

Plazas, plazuelas, calles, callejas, adarves, rincones y cuestas articulan un paisaje urbano donde el blasón heráldico, la torre desmochada, la puerta con dovelas, la ventana geminada, los muros de iglesia o de convento tienen protagonismo y vida propia. Todo ello dentro de un perímetro de torres y murallas que encierra un conjunto monumental declarado en 1986 Patromonio de la Humanidad.

Ceske Budejovice (Rep.Checa)

La República Checa no se acaba en Praga. Es verdad que esta ciudad es tan maravillosa que eclipsa a todas las demás, pero al sur de la capital, en la Bohemia Meridional, hay poblaciones de belleza singular que pueden ser consideradas como las joyas escondidas de Chequia.

Portas de Galicia, entre España y Portugal, a caballo entre Galicia y Castilla y León, son tierras desde siempre transitadas por peregrinos, comerciantes y viajeros. Sin embargo, merece la pena detenerse en ellas y disfrutar de sus pequeños tesoros en un entorno apacible y sosegado.

Las novelas de Tolkien huelen a hierba húmeda, a tierra y ceniza, a madera ardiendo. En ellas pueden oírse los cantos de los pájaros y los murmullos del viento. Se puede sentir la fuerza del mar y las cascadas que saltan al abismo desde las montañas. Se puede apreciar la soledad en las extensas llanuras desiertas, en los lagos y en los bosques. Lo que Tolkien imaginó y describió en El Hobbit y El Señor de los Anillos, el director Peter Jackson fue capaz de llevarlo a la gran pantalla, tomando Nueva Zelanda como principal y único escenario para sus fantasías.

Tres perlas bañadas por el fluir del mítico Danubio nos abrirán las puertas de sus coquetos cascos históricos para descubrir parte de la trayectoria de Baviera, un estado alemán que guarda una idiosincrasia un tanto ajena al resto del país y una esencia destilada por los avatares de la iglesia y la nobleza europea.

Dormiremos en cuevas, cataremos el cardo rojo, pasearemos por un paraje que te lleva de la Luna a Marte, descubriremos como 30 hermanas han rehabilitado un monasterio y espiaremos a Tudela gracias a un sistema de lentes escondido en una atalaya medieval. ¿Surrealista? No, es la Ribera Navarra, tan singular como sorprendente.

Desde el norte más fresco hasta el soleado sur, Gran Canaria presume de una diversidad paisajística que le ha hecho merecedora del apelativo de Continente en miniatura. En una sola jornada es posible pasar de la costa cálida a zonas templadas de medianías, atravesar valles y bosques subtropicales o alcanzar cumbres.

Caminar, correr empujado por el viento, deslizarse con una tabla sobre las olas del mar, montar a caballo, sentir el sol, charlar... los rincones de la parte más occidental del Algarve parecen ideados para disfrutar de las cosas más sencillas. Y nos encanta porque esas son las más placenteras.

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