SEGOVIA. Perdida entre leyendas

Texto y fotos: Editorial Viajeros

Las murallas de Segovia circundan un mundo de cuento. El Alcázar y el Acueducto, como protagonistas, y decenas de otros edificios medievales conforman la panorámica del casco histórico, por donde tantos reyes se han paseado. Más abajo y rodeándolo, los ríos Eresma y Clamores dan forma a uno de los recorridos más evocadores a la sombra de los árboles.

NAVARRA. La Ribera, singular y sorprendente

Texto y fotos: Editorial Viajeros

Dormiremos en cuevas, cataremos el cardo rojo, pasearemos por un paraje que te lleva de la Luna a Marte, descubriremos como 30 hermanas han rehabilitado un monasterio y espiaremos a Tudela gracias a un sistema de lentes escondido en una atalaya medieval. ¿Surrealista? No, es la Ribera Navarra, tan singular como sorprendente.

Colgada y abierta, luminosa, alada, airada, serena y enloquecida, infinita, obsesionante... así calificaba Camilo José Cela a Cuenca, una ciudad en la que callejear se convierte en un arte y en la manera perfecta de aprehender su esencia. ¿Me acompañas a recorrerla?

La serie de TVE dedicada a la reina, volvió a poner en el centro del mapa lugares de la vieja Castilla donde no paraba apenas nadie desde los tiempos de la Católica. Hoy queremos ser nosotros los encargados de refrescar la memoria a través de esta ruta jalonada por castillos, palacios y templos mudéjares, pero también reservas naturales, balnearios y hornos donde se dora el tostón con apetitosa parsimonia.

Las murallas de Segovia circundan un mundo de cuento. El Alcázar y el Acueducto, como protagonistas, y decenas de otros edificios medievales conforman la panorámica del casco histórico, por donde tantos reyes se han paseado. Más abajo y rodeándolo, los ríos Eresma y Clamores dan forma a uno de los recorridos más evocadores a la sombra de los árboles.

La crisis sanitaria del coronavirus parece no dar tregua, por lo que escapar de la ciudad el fin de semana se convierte casi en una necesidad para todos. Respetando siempre las medidas y apostando por lo espacios abiertos, las escapadas a la montaña se presentan como la mejor opción ahora que el verano llega a su fin y la playa deja de ser una alternativa. 

La Ruta de los Foramontanos es el itinerario que tomaban los cántabros en el siglo IX cuando salían de las montañas tras la Reconquista para repoblar las tierras de Castilla. Transcurre por una Cantabria abrupta de gran riqueza forestal, con preciosos pueblos en los valles y en la zonas de media montaña.

Dormiremos en cuevas, cataremos el cardo rojo, pasearemos por un paraje que te lleva de la Luna a Marte, descubriremos como 30 hermanas han rehabilitado un monasterio y espiaremos a Tudela gracias a un sistema de lentes escondido en una atalaya medieval. ¿Surrealista? No, es la Ribera Navarra, tan singular como sorprendente.