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REABRE LA POSADA DEL LEÓN DE ORO

La mítica Posada del León de Oro reabre sus puertas convertida en un establecimiento que combina un hotel singular con la posibilidad de tomar un vino, unas tapas o degustar unos platos tradicionales en la Enotaberna. Te sorprenderá la combinación de historia y diseño.


Si a un buen establecimiento en pleno centro de Madrid le sumamos un poco de historia, otro tanto de diseño, buena comida y alojamiento confortable obtendremos un nombre que a muchos les sonará: La Posada del León de Oro.

En el pasado por sus estancias pasearon aventureros, espadachines, comerciantes y otros personajes singulares y seguro que su  halo permanece en sus dormitorios y corredores. Si tienes que alojarte en Madrid durante unos días y te decantas por este lugar podrás comprobarlo en persona. Si no es así, pero también quieres dar una vuelta por allí, tienes la opción de ir a tomar un vino y unas tapas a la Enotaberna que incorpora también en el edificio.

Su ubicación en pleno casco antiguo madrileño, concreatamente en la Cava Baja  (Cava Baja, 12. Madrid. Tel. 911 191 494. www.posadadelleondeoro.com), a dos minutos de la Plaza Mayor, es otro de sus grandes atractivos.

Lo que ellos nos cuentan:

"La Posada del León de Oro lleva más de un siglo en pie. De hecho, forma parte del catálogo de establecimientos centenarios, según consta en la Cámara de Comercio. Propiedad de la familia Sanz Montero desde 1893, ha sido uno de los inmuebles más representativos de la Cava Baja, rodeado de secretos y curiosidades. Los queseros castellanos eran clientes habituales así como los vendedores de miel y los charcuteros que pasaban allí largas temporadas, porque entonces, también se utilizaba como almacén.

Tampoco faltaban viajeros y algún que otro huésped fijo. Eso sí, para alojarse, había que seguir unas normas: no se podía llegar borracho ni más tarde de las 23.00 horas y, si entraban juntos un hombre y una mujer, tenían que entregar el libro de familia para confirmar que eran matrimonio. Contaba con 22 habitaciones y hasta 1979 no tuvo ducha, ya que, cerca, había baños públicos. Además, en los 60, fue escenario de reconocidas películas como Don Lucio y el hermano Pío o Como el viento solano. En los 90 la gente empezó a decantarse más por los hoteles y finalmente cerró sus puertas en 2001. Era la última superviviente de la zona.

Para Julio Sanz Montero, cuarta generación y también último posadero, fue una verdadera pena ver cómo se apagaba el espíritu del edificio que le vio nacer y en el que había trabajado toda su vida. Ahora, se hace realidad su sueño, en el que participa activamente.

En la actualidad…

Se mantiene la estructura original, pero ha sido precisa una gran restauración. El resultado son 17 habitaciones, cada una con un estilo propio, que se adaptan a todos los gustos, desde 119 €. Distribuidas en tres plantas, en torno a la corrala, un elemento clave que además ilumina el interior gracias a un lucernario.
La decoración es de Pilar López Jurado e Isabel Cortés; dos innovadoras interioristas unidas bajo la marca “Dos Decorando” que han seleccionado piezas exclusivas o especialmente diseñadas para La Posada del León de Oro, como lavabos, griferías, azulejos y cabeceros. Algunos de estos últimos son obra del pintor Amador García y adornan, a modo de frescos, otorgándole un aire de otra época. Lo mismo ocurre con los tonos de algunas de las paredes: rosa palo, verde agua marina… colores muy de moda en los 60. Tampoco falta el mármol de Italia y el toque personal que imprime a sus piezas el reconocido Philippe Starck.
Por supuesto, todas las habitaciones están equipadas con las últimas tecnologías: totalmente insonorizadas, disponen de aire acondicionado, calefacción por suelo radiante y TV satélite.


También pista gastronómica

Su Enotaberna, dedicada al mundo del vino y tanto para huéspedes como clientes externos, es una pista sabrosa y divertida. No sólo para citarse durante los populares domingos de la Latina, sino para disfrutar todos los días de la semana. Cuenta con una gran barra, ideal para degustar alguno de sus platos, como croquetas, tostas, quesos y embutidos de Ciudad Rodrigo, que brindan el acompañamiento perfecto a la etiqueta elegida. Predicador, Edulis, Vizcarra, Emilio Moro son sólo algunas de las opciones que propone a cualquier hora del día, ya que tiene un horario de 08:00 a 24:00 ininterrumpido. Semanalmente cambia la carta de vinos por copas que recoge 40 referencias y que fluctúa entre 2,10 y 13,00 euros la copa. El precio medio de la barra es de 12 €.

Al fondo, se encuentra el restaurante, con una gran cava con 300 etiquetas nacionales. Su carta, más amplia, mantiene un enfoque tradicional con el toque moderno del chef Juan Gabaldón. Pueden saborearse platos tan tradicionales como Huevos de corral con patatas fritas cortadas al estilo de la abuela y jamón de bellota, Bacalao desalado confitado, con emulsión de coliflor y vinagreta de frutos secos, Rabo de toro deshuesado con parmentiere de trufa negra o Cochinillo confitado con almíbar de membrillo al limón. Entre los postres, todos caseros, destaca la Sopa de chocolate blanco con helado de violeta. El precio medio es de 25 €. Además, de lunes a viernes cuenta con un plato del día, siempre de cuchara, por 11 € e incluye pan, bebida y postre o café.

Al frente del negocio se encuentra el nuevo posadero: Óscar Lucas, implicado desde el primer día, como un miembro más de la familia. Él toma el relevo de Julio y da la bienvenida a quienes quieran conocer su ‘nueva-vieja’ casa. Sin duda, una antigua joya del Madrid más castizo que vuelve a brillar tras varios años puliéndose. "

Ahora sólo queda que seas tú el que nos cuentes qué te ha parecido si te decides a hacer parada y fonda en este mítico establecimiento. A continuación te ofrecemos un vídeo elaborado y emitido en Madrid Directo (TeleMadrid).


 

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