Ese es el caso de Palencia y de alguna que otra más, sobre todo de las dos Castillas. Os sugerimos conocer diversos aspectos de la provincia palentina que, aunque a priori parecen no tener nada en común (arte, gastronomía y música), pueden ser un buen hilo argumental para recorrer sus caminos.
Sábado
9:00 Palencia
La capital provincial, a menos de una hora y media en tren desde Madrid, es una de esas urbes que se han mantenido discretas, en el vagón de cola del turismo, pero que comienza a mostrar sus atractivos sin pudor. La llegada a Palencia se debe aprovechar sobre todo para visitar su catedral que, por sí sola, ya sería suficiente razón para viajar a esta ciudad. La denominada Bella Desconocida, declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1929, es una de las catedrales más hermosas de España. Su sobrio aspecto exterior no anuncia la profusión de elementos góticos y renacentistas de su interior o las valiosas obras de arte que acoge. Es, sobre todo, muy aconsejable visitar la cripta de San Antolín, la parte más antigua de la iglesia, donde se han encontrado restos de un templo visigodo y algún que otro enigma.
10:30 Calle Mayor
Para sentirse uno más en este lugar hay que pasear por la Calle Mayor, cuyos soportales protegen al viandante de las inclemencias del tiempo y se convierte en cómplice de los paseos y las compras.
11:00 Palacio de la Diputación
Otra visita de interés es el Palacio de la Diputación, un bello edificio neorrenacentista castellano. Lo primero que llama la atención en el mismo, al traspasar el umbral, es el mural de la cúpula. Fue pintado por Fernando Calderón y representa el asedio que sufrió la ciudad por parte de las tropas del duque de Lancaster. En su interior se exhiben lienzos de pintores nobles palentinos como Casado de Alisal, Meneses o Germán Calvo. Contiguo a este palacio se halla el Mercado de Abastos, con una llamativa estructura de hierro y cristal. Numerosas iglesias, museos, zonas verdes e, incluso, una antigua cárcel convertida en centro cultural (Lecrác) también esperan ser descubiertas. Palencia sí tiene mucho que aportar.
Este mesón es uno de esos restaurantes de toda la vida donde la piedra y la madera de su decoración sugieren una mesa llena de contundentes platos de la tierra. Cuenta con tres comedores que durante el fin de semana pueden llegar a ser insuficientes para acoger a los clientes ansiosos por probar sus lechazos churros, los pimientos de Torquemada, las mollejas y riñones de lechazo o los guisantes de Palencia. Dispone de una completa bodega con gran variedad de vinos Ribera del Duero.
16:00 Baltanás
La provincia de Palencia está integrada por las comarcas de Montaña, Valdivia, Vega-Valdavia, Boedo-Ojeda, Tierra de Campos y Cerrato. Cada una de ellas se caracteriza por tener su propio paisaje, vegetación, fauna y recursos naturales. Esta división no afecta al visitante, pero sí es interesante conocer sus características concretas. En el caso del Cerrato, por ejemplo, es tan sencillo como acercarse a Baltanás para visitar el Museo del Cerrato. Este centro, dividido en dos edificios, el Palacio-hospital de Santo Tomás y el antiguo Colegio de la Milagrosa, recoge la cultura, historia, patrimonio y formas de vida de poblaciones del Cerrato de Palencia, Valladolid y Burgos. Las muestras se exhiben en el centro de interpretación a través de diversas salas con paneles y audiovisuales.
17:30 Quesos en Villerías de Campos
Como todo no puede ser arte o cultura, y Palencia es tierra de buen yantar, es interesante conocer uno de sus productos estrella: el queso. La mejor forma de hacerlo es seguir su proceso desde el inicio en Villerías, donde se encuentra la quesería Hermanos Paramio. El control de calidad es tan exhaustivo en esta empresa familiar que disponen de su propio rebaño de ovejas churras y el proceso se realiza de forma artesanal en sus instalaciones. El producto resultante es Campos Góticos, un queso realizado con leche cruda (y cuajo animal de lechazo) que con su intenso sabor y suave textura podría competir con los mejores quesos del país. Además, venden (incluso on line) otros derivados de la oveja como lechazo envasado ya cocinado, crema de queso y cuajada.
20:00 Carrión de los Condes
En Carrión de los Condes se alza el monasterio cluniacense de San Zoilo, que fue proyectado por Juan de Badajoz el Mozo en 1537. Participaron en el mismo reconocidos
artistas que levantaron los muros y labraron una profusa ornamentación. Lo más bello del conjunto es la iglesia y su claustro de dos alturas. La hospedería suele recibir a viajeros que siguen el Camino Jacobeo.
Es un privilegio alojarse en este edificio histórico, otrora colegio de bachillerato, seminario y hogar de monjes cluniacenses. Ocupa una finca de 67.000 m2, de los que unos diez mil se encuentran construidos y el resto son zonas ajardinadas. Dispone de 48 habitaciones dobles, tres suites, y dos junior suites (todas con baño, teléfono y televisión). En sus instalaciones también cuenta con sala de reuniones y un excelente restaurante que ofrece comida típica palentina. Se ubica al oeste de la localidad de Carrión de los Condes.
Domingo
9:30 Becerril de Campos
San Pedro Cultural, en Becerril de Campos, es una de las grandes atracciones de este paseo por Palencia. Las ruinas de la antigua iglesia de San Pedro son ahora un escenario moderno e innovador donde realizan múltiples eventos culturales. Lo más sorprendente de la rehabilitación llevada a cabo es la creación de una bóveda celeste fiel a la realidad donde incluso las constelaciones han sido recreadas. Con su cielo estrellado y una música envolvente se generan experiencias impactantes. En su interior también se puede observar un péndulo de Foucalt y una meridiana.
12:00 Paredes de Navas
A poco más de cinco kilómetros de Becerril se encuentra Paredes de Navas, cuna del célebre poeta Jorge Manrique. En esta población hay que hacer, al menos, un par de visitas. En primer lugar sería imperdonable no acercarse a la iglesia de Santa Eulalia, declarada Monumento Nacional en 1962. Si exteriormente sorprende la convivencia de diversos estilos arquitectónicos, en su interior se precisa de tiempo para disfrutar de la ingente cantidad de obras de arte que acoge. No se debe reducir la visita a ver las famosas tablas de los reyes de Israel atribuidas a Pedro Berruguete, sino que se debe pasear con calma por sus capillas para disfrutar de esculturas tan especiales como San Joaquín y Santa Ana, de Alejo de Vahía.
A solo unos minutos de este templo se encuentra el convento de clausura de las Hermanas Brígidas. Venden, a través de un torno, repostería tradicional palentina como las cañas, unos ricos canutillos rellenos de crema. Las hermanas reconocen que con pensiones cada vez más pequeñas les resulta difícil sostener el convento y tienen claro que deben ampliar esta actividad.
Este restaurante de Villoldo lo tiene todo para triunfar: ambiente elegante y sereno, buena materia prima, respeto a la tradición e, incluso, un hotel por si apetece echarse la siesta. Con cierto aire nórdico, Estrella del Bajo Carrión ofrece verduras de temporada, lechazo churro, pichones de Tierra de Campos, huevos de corral, perdices y codornices de tiro, pimientos de Torquemada y guisantes de Palencia, entre otros ricos platos.
17:00 Música celestial en iglesias
Dependiendo del momento del año en que se visiten estas tierras se podrá completar el circuito con un emotivo concierto de órgano. Son muchos los templos que forman parte del festival dedicado a este instrumento durante el verano. Entre los más bellos se encuentran los de Santoyo, Támara de Campos, Frómista y Carrión de los Condes.
En Támara de Campos, por ejemplo, tiene lugar en la iglesia de San Hipólito, una maravilla del gótico que cuenta con obras únicas como una reja de Francisco Osorno, una pila bautismal de Juan de Colonia, una sillería de Fernando de Hinestrosa y un bello coro.
Próxima a esta localidad se halla Santoyo donde se alza la “noble villana” o iglesia de San Juan Bautista. Prestad especial atención a la torre almenada, su coro y el baptisterio.
¿Alguien piensa aún que en Palencia no hay nada que hacer?
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