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Textos y fotos Oscar Checa
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DUBLÍN. Cosmopolita y multifacética

Late a ritmo de bodhrán y a tiempo de reel pero también posee la delicadeza de las antiguas melodías, pausadas y evocadoras. Animada, enérgica, divertida, próspera, accesible... la capital de Irlanda es, sin duda, uno de los destinos más estimulantes del Viejo Continente.

Suele ser la primera escala en el recorrido de quien visita la Isla Esmeralda, pero cada vez más se está convirtiendo en un destino por sí mismo. Bares de moda, lujosos hoteles, establecimientos comerciales a la última, excelentes restaurantes… basta echar un breve vistazo para darse cuenta de que Dublín es hoy en día una de las ciudades más cosmopolitas de Europa. Y está demasiado cerca como para pasarla por alto en una planificación de escapadas.

 

Vikingos en Dublín

Una de las mayores satisfacciones para el viajero que llega a Dublín es que se encuentra con una urbe de dimensiones abarcables. Por eso, la mejor forma de acercarse a ella es callejeando, andando, lo que nos dará la mejor visión de este lugar fundado por los vikingos en el año 841 y al que denominaron Dyflin. Tolomeo lo menciona por primera vez en el 140 con el nombre de Eblana y, antes de la llegada de los vikingos allí estaban, claro que sí, los celtas, que llamaban a este lugar Baile Ath Cliath (vado de las vallas). Estos nombres explican bien lo que era la primitiva aldea a partir de la que se desarrolló: un asentamiento con defensas de madera situado tras una laguna de color oscuro junto al río Liffey. Dublín deriva así del gaélico Dubh Linn que quiere decir agua negra.


Esa tonalidad que aún hoy baja por el cauce que divide a la ciudad en dos y que está sometida al capricho de las mareas, debe su color a los campos de turba que atraviesa hasta llegar a su desembocadura. No hay que dar crédito entonces a las bromas de los dublineses que suele argumentar que la Guinness es negra porque se hace con dicho líquido… pero si a alguien le queda alguna duda puede visitar el Guinness Storehouse, la factoría donde se elaboraba hasta hace bien poco el oro negro irlandés y donde hoy se descubre la historia y la fabricación de la bebida nacional por excelencia, que en 2009 ha cumplido su 250 cumpleaños. El último piso del edificio, levantado a 40 metros del suelo, es un bar panorámico de 360º que bien puede ser uno de los primeros lugares de la visita a Dublín para hacerse una idea clara de la geografía y singularidad de la urbe y su entorno.

 

Todos los caminos conducen a Temple Bar

Una vez que tenemos el trazado de las calles más o menos en nuestra cabeza es hora de echarse a andar de nuevo. Comprobaremos que no es una ciudad de grandes monumentos ni impresionantes construcciones, lo cual ofrece una ocasión perfecta para vivirla de otra manera, más de tú a tú.

Callejeo pues en dirección Este, hacia el puerto, todavía en la parte sur de la ciudad y bordeando el río, donde uno descubre que la capital de Irlanda es otro de los lugares Calatrava, con sus dos puentes de diseño, a modo de gigantes arpas blancas sobre este cauce negro. Pero junto a la arquitectura más moderna, ha sabido conservar edificios singulares como el que pugna por poseer el título del “pub más antiguo de Europa”. Se trata de The Brazen Head, un local mítico ubicado donde, al parecer, había ya una taberna en tiempos de los vikingos. Cerca de él está Christ Church Cathedral, levantada en la cumbre de la colina del antiguo Dublín, y que es una de las dos catedrales de la ciudad. La otra es la de St. Patrick’s, ubicada en uno de los lugares relacionados desde siempre con el cristianismo, pues se cree que en este lugar el patrón de Irlanda bautizaba en un pozo a los que se convertían a la religión que él proclamaba.

Derroteros más terrenales me han llevado hasta el Temple Bar, el barrio cultural de Dublín. Es también el barrio gay, lo que acentúa su carácter abierto y transgresor. Gran parte de los teatros, bares, restaurantes, cines, hoteles, galerías de arte y mercadillos se encuentran en las calles adoquinadas de este distrito que a punto estuvo de ser arrasado en los años sesenta para construir una gigantesca estación de autobuses.

Hoy es sábado y, como cada semana, se celebra un mercadillo de alimentos ecológicos/orgánicos en Meeting House Square, el corazón mismo del barrio. Y entre los puestos de frutas y manjares que desprenden un olor exquisito… ¡unos españoles que venden tortilla!

Algunos de los lugares claves para comer, tomar una cerveza, ver un espectáculo de música irlandesa o alargar la noche bailando hasta que el cuerpo aguante son el Fitzsimons, el Oliver St. John Gogarty, The Porter House, el Buskers Bar & Boomerang Night Club, el Turk’s Head o el Club M. No lejos también merece la pena dejarse caer por The Church –una antigua iglesia convertida en bar, restaurante y discoteca–, el RíRá, el George o The Globe. 
 

Harry Potter y hoteles con spa

Pero el ambiente de los pubs hay que reservarlo para la noche. Durante el día esperan rincones asombrosos. En el sur del río, en la zona georgiana, el lugar más rico y atractivo de Dublín, se encuentran edificios como el Trinity College, la Universidad más antigua del país fundada por Isabel I en 1591 para civilizar a los irlandeses y alejarlos de la influencia papista. Los tesoros de su impresionante biblioteca (que muchos reconocerán como uno de los decorados de alguna entrega de Harry Potter) son los libros de Durrow, Kells y Armagh, manuscritos medievales con asombrosas ilustraciones y caligrafía.

Desde el Trinity College sale Grafton Streetla calle más elegante y bulliciosa de la urbe que conduce hasta el Parque de St. Stephens Green. De camino habrá que sortear mimos, floristas, fotógrafos, pintores, grupos de músicos y, los días de partido (de rugby, por supuesto), incluso mini desfiles de los aficionados y sus mascotas. A este auténtico espectáculo se unen las tiendas de las mejores marcas y las especializadas en productos culinarios. Toda una fiesta de los sentidos que se prolonga en las calles paralelas Dawson y Kildare Street. En la primera se encuentran los hoteles más innovadores y los locales de ocio más sibaritas y espectaculares como The Dayson Hotel & Spa o el interminable Café en Seine. En la segunda está el National Museum of Ireland, un maravilloso lugar para descubrir los tesoros de la Irlanda antigua. Celtas, vikingos y la época moderna están magníficamente representados para darnos una clara idea de cómo fue Irlanda y por qué es lo que es hoy en día.

La zona norte de la ciudad es menos llamativa aunque alberga también interesantes espacios como el Abbey Theatre, fundado por Yeats, el Dublin Writers Museum, cada vez más de moda y estupendo punto de partida para visitar la ciudad siguiendo los pasos de los literatos que nacieron y vivieron aquí como James Joyce, Jonathan Swift, Oscar Wilde, Sean O´Casey o Bram Stoker, entre otros.

Otras dos pistas a este lado del río son la Hugh Lane Municipal Art Gallery, donde convive el Arte Contemporáneo con los Prerrafaelitas, los impresionistas franceses y las conferencias y conciertos que ofrece durante todo el año, y el Whiskey Corner, un museo situado detrás del edificio que acogía la destilería Jameson y donde se ilustran las diferentes fases de fabricación de la segunda bebida nacional.

Espere unos minutos

Existen algunos espacios que no suelen ser parte de un recorrido turístico, pero que dan un cariz diferente a la experiencia del viajero. Uno de esos lugares es el National Botanical Gardens, ubicado en Glasnevin, en los alrededores de Dublín. El clima suave de Irlanda la convierte en un punto excelente para cultivar especies exóticas, y sus jardines botánicos fueron los primeros del mundo en ver crecer orquídeas, paja penacho y nenúfares.

El agua (la del cielo) también acapara algún protagonismo en la ciudad. Hay un dicho irlandés que ilustra el carácter bruscamente cambiante del clima de esta isla: “Si no le gusta el tiempo espere unos minutos”. Me lo ha recordado la fina lluvia que envuelve la ciudad en este instante y que, seguramente, dejará paso a un cielo claro y brillante dentro un rato. Así es Dublín, siempre cambiante y sorprendente, capaz de mostrar cientos de facetas diferentes en un solo día. Un lugar que ha sido puerto vikingo, fortín escandinavo, refugio pirata, puesto avanzado de la invasión anglonormanda, ciudadela del poder británico en la isla, joya efímera de la Ascendancy (la aristocracia terrateniente anglicana de finales del siglo XVIII) y capital de una república de convulsa historia. Hoy posee una actividad que le hace estar en continua transformación, manteniendo un perfecto equilibrio entre el encanto de la tradición irlandesa y la elegancia europea. 
 

Guia práctica

Cómo llegar

Varias líneas aéreas cubren el trayecto entre España y Dublín. Entre ellas, Iberia ExpressAerlingus y Ryanair.

Dónde alojarse

Ariel House

50-54 Lansdowne Road. 
Tel. + 353 1668 5512

 

Es la alternativa buena, bonita y barata. Habitaciones muy luminosas, algunas con muebles de época, en un cuidado bed&breakfast a dos kilómetros largos del centro, pero a solo 100 metros de la estación de tren.

The Westbury

Dublin, Ireland D02 CH66 
Tel. + 353 1679 1122 

La mejor elección para los bolsillos más holgados es este cinco estrellas en plena Grafton Street, pegado al pub MacDaids

Dónde comer

The Front Lounge

En muchos pubs se sirven comidas ligeras (sándwiches, sopas, ensaladas…) a mediodía. En The Front Lounge, por ejemplo, los días laborables, de 12.00 a 16.00, se puede tomar un sándwich, una sopa y un café por 5,50 Euros; o un estofado casero de cordero (el plato nacional irlandés) con una pinta de Guinness por 9,50 Euros. The Stag’s Head también tiene una pequeña carta con sándwiches, fish and chips, estofado... y una fuente de fritos que, por 30 Euros, sacia el apetito de una familia numerosa. Para comer algo más consistente, en plan restaurante, estas son las mejores opciones:
 

The Temple Bar

Tel. + 353 1672 5287

Además de ostras (12,75 Euros, la media docena), la carta del famoso pub incluye tablas de quesos irlandeses, salmón fresco y ahumado, black pudding (como nuestra morcilla), brochetas de pollo y 106 tipos distintos de sándwiches (gourmet, de tres pisos, vegetarianos…), con precios que oscilan entre 6,95 y 11,95 Euros. Se recomienda reservar, porque suele estar a tope. 
 

The Brazen Head

Tel. + 353 1 677 95 49

El decano de los pubs irlandeses sirve comidas en todos sus rincones, desde el bar hasta el comedor del patio, el más fino. Entre sus especialidades, el estofado de cordero y también el de ternera con Guinness, los mejillones al vapor, el salmón ahumado y el bacalao fresco rebozado con cerveza

Gilroy’s

Tel. + 353 1408 4800

Restaurante tipo bistró dentro del museo Guinness Storehouse (ver más abajo), decorado con los carteles publicitarios que John Gilroy diseñó para la cervecera entre 1928 y 1960. Para fanáticos de la Guinness, porque todo está hecho con ella: el pan, el estofado, el mousse, los brownies… Sale por 30 Euros

No te pierdas

Guinness Storehouse

St. James's Gate s/n.

Tel. + 353 1408 4800

El museo de la cerveza más célebre, cremosa y adictiva del mundo es un lugar un tanto frío, con poca sustancia y enorme tienda de recuerdos. Espectacular, sin embargo, el edificio, un almacén construido en 1904 siguiendo el estilo de la escuela de arquitectura de Chicago, con una soberbia estructura de vigas de acero. Tampoco está mal el Gravity Bar de la sexta planta, panorámico y acristalado, que se eleva como un platillo volante sobre la fábrica dieciochesca de St. James´s Gate, dominando toda la ciudad. En otro de los bares del complejo te enseñan a tirar una pinta como Dios manda y te dan un diploma acreditativo

Visitas guiadas

Recorrer los pubs literarios más famosos guiados por actores es la actividad que se ofrece en www.dublinpubcrawl.com. Músicos profesionales acompañan a quienes participan en los tours de www.discoverdublin.ie/musical-pub-crawl y www.irishmusicbartour.com. Mientras que tomar unas pintas en buena compañía es el relajado plan que se propone en www.thedublincitypubcrawl.com. Todas estas rutas tienen una duración de dos horas y cuarto y su precio es de 12 Euros.

 

Excursiones desde Dublín

El DART, la línea de tren de cercanías, permite acercarse a pueblos pintorescos como Howth o Malahide, a tan sólo 12 Km al norte de la capital. Al sur, nuestros pasos nos llevarán al condado de Wicklow, una sucesión de profucos valles y gargantas salvajes entre las que discurre el trazado de la Militay Road, realizada por los ingleses tras la sublevación de 1798 a fin de acabar con los rebeldes refugiados en estos montes. Cuando creemos que ya nada nos podrá sorprender llegamos a Glendalough, un solitario valle horadado por dos apacibles lagos. Allí persiste un conjunto monástico fundado en el siglo VI por Saint Kevin cuya torre cirdular, de 33 metros, domina los demás edificios. Las ruinas de siete iglesias y las tumbas y cruces celtas roídas por el tiempo completan el conjunto.

Texto y fotos: Andrés Campos

Por 30 euros, que es lo que cuestan un vuelo a Dublín (en temporada baja) y una pinta, se puede estar en el mejor lugar del mundo y en compañía de la negra más rica y famosa: la cerveza Guinness. Pubs modernos o de estilo victoriano. Literarios. Para ejecutivos, para turistas, para gays. De mediodía y de medianoche. Será por barras.

Texto y fotos: Redacción Viajeros

Iberia Express añadió el pasado 1 y 2 de junio a su oferta de destinos tres nuevas rutas nacionales e inició sus operaciones de medio radio en Europa. Las nuevas rutas han sido a Fuerteventura, La Palma, Santiago de Compostela, Dublín y Nápoles.

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