Viajes

Uno siempre piensa que las carreras extremas es cosa de superhombres; pero cuando convives con estos atletas durante sus proezas te das cuentas de que son muy humanos. Sí, sufren, padecen, jadean, sudan e incluso aprietan los dientes ante una cuesta pronunciada…

Las piedras milenarias del acueducto me dan la bienvenida. Afino mi oído y me doy cuenta de que me están hablando: “Si conocerla en un fin de semana es tu deseo, escucha las leyendas de cada rincón”

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