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El mundo de los cruceros cuenta con su propia filosofía, unas normas particulares y códigos de conducta que, a veces, desconocemos. Si queremos triunfar, o al menos no quedar en evidencia, es mejor conocer su funcionamiento y sus style rules. Os ofrecemos algunas pistas generales para acertar, aunque no está de más consultar las específicas de la compañía.
Cartagena de Indias, el que fuera el principal puerto español en América posee un casco histórico amurallado declarado Patrimonio de la Humanidad. Su acceso principal es la Puerta del Reloj. Nada más cruzarla somete al visitante a una experiencia estética incomparable, gracias a una acertada y primorosa restauración.
A treinta kilómetros de Santa Marta existe una reserva ecológica por la que descienden, hasta hundirse en las aguas del Caribe, los brazos de las estribaciones de La Sierra Nevada: es el Parque Nacional Tayrona.
La fuerza y pujanza de Medellín, en la Cordillera Central de los Andes; los exuberantes paisajes del Parque Nacional Tayrona, en Santa Marta; y el histórico romanticismo de la colonial Cartagena de Indias en el Caribe, contribuyen con fuerza al renacer turístico del país suramericano.
Cañones rebosantes de vegetación, cuevas prehistóricas y ermitas rupestres. Recuerdos de bandoleros y mucho arte románico. Todo esto ofrece la comarca que riegan el Pirón y su afluente el Viejo, situada al noreste de la capital segoviana, al pie de la sierra de Guadarrama. Una ruta por villas de tanto tuétano como Sotosalbos o Turégano, que huelen a historia y a cordero asado.
La costa gaditana se enorgullece de su luz, una claridad sin límites que se multiplica por la blancura de sus fachadas y en la sonrisa afable de propios y extraños, que contagiados de esta sana locura se niegan a abandonar estos lares. Recorremos Cádiz, Chiclana, Conil, Vejer, Zahara de los Atunes, Tarifa...
De estas montañas del noroeste de Almería salió el mármol de la Alhambra y el de la Mezquita. Al sur, el desierto de Tabernas, escenario de cien westerns. Al norte, el valle del Almanzora y sus blancos pueblos de estirpe morisca: Serón, Bacares, Bayarque... Hay una vía verde por donde anduvo un tren minero y un telescopio en la cima, el mayor de Europa.
Las murallas de Segovia circundan un mundo de cuento. El Alcázar y el Acueducto, como protagonistas, y decenas de otros edificios medievales conforman la panorámica del casco histórico, por donde tantos reyes se han paseado. Más abajo y rodeándolo, los ríos Eresma y Clamores dan forma a uno de los recorridos más evocadores a la sombra de los árboles.
Desde el hielo de los últimos glaciares ibéricos hasta la dulzura plateada del olivo: La Ribagorza, un país donde el tiempo y el sol, para acoger al viajero, se detienen en los muros de las fortalezas y de las iglesias olvidadas entre gargantas por donde corren las aguas que vienen de las nieves.
Hemos decidido erigirnos en jueces de un hipótetico concurso que premia la innovación ya que nos ha resultado particularmente interesante un nuevo producto denominado My life saving. ¿Lo conoces?

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