Textos y fotosManuel Alonso (Guadalajara)
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BAIONA E ISLAS CÍES

Estas vacaciones nos vamos a ir al pueblo con la familia pero el año pasado hicimos algo diferente y nos gustaría compartirlo con vosotros. Estuvimos recorriendo varios sitios de Galicia pero lo que más nos gustó de todo fue Baiona y las Islas Cíes. Memorable.

Paseos en Baiona

Baiona es una localidad de Pontevedra, concretamente situada al sur de las Rías Baixas. Durante el verano tiene bastante ambiente, con mucha gente paseando y con los restaurantes casi siempre hasta la bandera. A Maribel, mi mujer, le encanta la historia y la playa. Y a mí, el buen comer. Baiona tiene de todo eso y más: por eso nos gustó.

El primer día nos acercamos a la oficina de turismo donde algunas curiosidades sobre la ciudad como que ha sido declarada Conjunto de Interés Histórico Artístico por su casco antiguo. Pasear por aquí, con sus callejuelas y edificios de piedra, es muy agradable. En cualquier momento aparece un restaurante o una taberna que son estupendos para probar el rico marisco gallego. Aparte, también llama la atención que fue el primer puerto de Europa que recibió la noticia del Descubrimiento de América. Por eso, en uno de los muelles, hay una carabela que recuerda dicho acontecimiento. Se puede visitar con una audioguía que os recomendamos: sin ella no podríamos haber entendido la importancia de cada elemento del barco.


Si nos ponemos a recordar nuestro viaje, nos vienen a la cabeza dos momentos especiales. Por un lado, nos llamó mucho la atención los atardeceres. Desde el Paseo Marítimo, con los barcos atracados, sacamos unas fotos estupendas y disfrutamos andando tranquilamente. Otra de las experiencias más recomendables de Baiona es recorrer el llamado Paseo de Monte Boi. Comienza en la Fortaleza (donde se ubica ahora el Parador) y desde sus senderos se ven muchas playas y calas coquetas que son toda una tentación en esta época del año. Es de esos sitios que te hacen comprender la inmensidad y belleza del mar.

Islas Cíes

Todavía quedan muchas cosas de las que hablar pero como nos quedamos sin espacio mejor pasar a una de las principales razones por las que nos decidimos por este rincón gallego: las Islas Cíes.
Desde Baiona se puede tomar un barco que te lleva plácidamente hasta ellas. Tened en cuenta que algunos de los horarios son muy cotizados así que conviene planificar un poco la excursión. Una vez que llegas, no paras de sorprenderte. Como en las Cíes no se puede ir en coche, se descubren andando. Lo primero que llama la atención es la gran cantidad de gaviotas que se ven: sus aleteos y sonidos te acompañan alegremente durante todo el tiempo.


La playa de Rodas es espectacular, uno de los motivos por los que las Cíes son tan visitadas durante el verano. No nos defraudó, con sus aguas turquesas y las dunas vecinas. Eso sí, la temperatura del agua te recuerda que no estás en el Caribe: ¡helada!

Es muy recomendable animarse a realizar alguna de las rutas señalizadas disponibles. Nosotros, como muchos otros, optamos por la que sube hasta el Monte Faro. Es muy agradable y, según vas alcanzando altura, las vistas son más sugerentes. Por el camino conocimos a una pareja muy simpática que se alojaba en el camping de las Cíes. Nos contaron que es tranquilo y una opción buena para descubrir este paraíso.

 

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