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Textos y fotos Justina de Liébana
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Justina de Liébana. Orujo gourmet de Cantabria

Justina decía que había que “devolver a la tierra todo lo que la tierra te da”, y para la empresa que regenta su nieta Isabel, la elaboración del orujo Justina de Liébana es la mejor manera de devolver el agradecimiento. Orulisa mantiene la artesanía en la elaboración, y ha creado una marca en la que conviven los licores de siempre, con otros ecológicos e innovadores.

Justina de Liébana. Su nombre ya nos sugiere un producto auténtico y muy personal. Y así es. Isabel García, tercera generación de una familia orujera del Valle de Liébana, elabora este aguardiente de orujo de forma tradicional. Aunque ya era muy conocido en tierras cántabras, ahora ha dado el salto al mundo gourmet y de la coctelería.
 

Justina era menuda, dicharachera y rotunda, como son las mujeres que salen adelante en un mundo complicado y que, además, son capaces de hacerlo con buen humor. Siempre tenía una frase para poner patas arriba cualquier desazón o para despachar un mal agüero, frases que por ser sensatas desconcertaban, y que a sus familiares y amigos les sentaban como un trago fresco entre tanto esfuerzo rural. Cuando era necesario, iban aderezadas con algún mimo, porque las abuelas son así. Esta gran mujer era la abuela de Isabel, y es a ella a quien se rinde homenaje con esta línea de productos innovadores: Justina de Liébana. Sin perder su propia naturaleza familiar e imagen sencilla.


Orulisa, la empresa de Isabel, mantiene la artesanía en la elaboración, y ha creado una marca en la que conviven los licores que siempre ha comercializado como el de miel, de  té o las deliciosas cremas de orujo o café, con los de producción ecológica, con materia prima certificada, e innovadores en el mercado del destilado.


Gracias al trabajo con productores locales y agricultura sostenible, Justina de Liébana ofrece un aguardiente de orujo y licores ecológicos reconocidos por el Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica (CRAE), y unos espirituosos completamente naturales libres de tóxicos, sin más aditivos que los que la naturaleza proporciona a la tierra en la que crecen las cepas.



Este desarrollo natural de la uva, y su posterior destilación en alquitara dan como fruto un aguardiente de orujo limpio y cristalino, más suave que el habitual al tener menor graduación, lo que permite dar el paso hacia el mundo de la coctelería: con la base del licor de limón se elabora un delicioso Caipirujo; con el licor de arándano, un fresco Justipolitan; y, para los más valientes, un Justina Sunrise elaborado con el propio aguardiente.
 

La misma conciencia social que les hace apoyar el cuidado del entorno y a los productores locales a los que compra la miel o los arándanos, se deja entrever en el envasado que suele incluir bolsas y alpargatas elaboradas en Manipulados Solidarios (uno de los proyectos de la Cocina Económica de Santander) con quien Orulisa comenzó a colaborar el año pasado.


Buena parte de las frases medicinales que Justina sembraba por Liébana han servido, décadas después, para alegrar la imagen de un orujo que ahora lleva su nombre. Ahora es ella la que, con su pelo moreno, su cara amable y su filosofía natural, nos anima a todos a degustarlo.
 

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